Fue un Trooping de Colour realmente especial. La monarquía británica se dio un baño de masas con la tradicional celebración del Desfile de la Bandera y el festejo cumplió con todas las expectativas con varios detalles que se quedaron grabados en todos los fans de la realeza. A Carlos de Inglaterra se le vio con buen aspecto, Kate Middleton volvió a deslumbrar con un elegante vestido celeste y su hijo pequeño evidenció que tiene un carisma muy especial. Todo salió am la perfección. Incluso para el Rey Carlos, tan maniático como es con el orden, las pautas y los protocolos. Hubo un sol radiante, una suave brisa que alivió el físico y maniobras perfectamente ejecutadas por todos los participantes en la nueva edición del Trooping de Colour, uno de los escasos eventos anuales en los que toda la Familia Real se deja ver junta. O casi. Obviamente, hubo una ausencia que no por conocida no deja de seguir llamando la atención: el matrimonio compuesto por los duques de Sussex. Mientras Meghan Markle se quedaba cuidando de la casa y los negocios en su mansión californiana de Montecito, el Príncipe Harry aterrizaba en la texana San Antonio para ver a los New York Knicks ganar el anillo de campeón de la NBA 53 años años después. Uno de esos eventos que nadie que quiera ser una celebridad se puede perder, y el hijo pequeño de Carlos de Inglaterra no quiso hacerlo. No hay un solo signo que indique que las cosas se pueden resolver algún día. Mientras tanto, ya en Londres, comenzaba el desfile de estilismos, carruajes, 1.400 soldados, 200 caballos, 200 músicos, fanfarrias, banderas y demás. También se celebraba el cumpleaños de Carlos de Inglaterra, que aunque es en noviembre siempre lo festeja con adelanto ante las masas con motivo del Trooping the Colour. Una pequeña extravagancia. Hace décadas se decidió que para que hubiese las máximas posibilidades de que hubiese buen tiempo en la celebración, este evento se trasladaría al mes de junio. Como es tradicional, el monarca hizo su aparición en un coche de caballos junto a la Reina Camila. Lo hizo vestido de uniforme. La sorpresa vino de su esposa, que eligió mimetizarse con él y elegir un look de ese mismo rojo que lucía su marido. Hasta llevaba un tocado negro, también inspirado en la imagen de Carlos de Inglaterra. Por supuesto, Kate Middleton volvió a acaparar la mayor parte de la atención por su distinguida elegancia y para esta nueva edición del Trooping de Colour eligió un abrigo celeste con ribeteado en blanco que esta misma semana que entra será superventas en las islas. La novedad la aportó su hija. En los últimos años, la Princesa de Gales y Charlotte habían ido de lo más conjuntadas al desfile, pero esta vez han lucido diferentes. La pequeña llevaba un vestido con manguitas abullonadas y lazo en el pelo. Además, lucía el mismo broche que llevaba en el funeral de Estado que se celebró con el fallecimiento de Isabel II. Por descontado, el pequeño Louis volvió a reservarse su cuota de protagonismo. Es uno de los favoritos de los fans de la realeza británica por su espontaneidad y carisma, y no perdió ocasión de demostrarlo para gusto de los fotógrafos, amante de sus muecas y travesuras. Mientras tanto, el Príncipe Guillermo, según marca la tradición, hacía el desfile a caballo lleno de medallas e insignias. Finalmente, la Familia Real se reunió en el balcón de Buckingham Palace para presenciar el desfile aéreo. Aunque por allí también faltaba gente. Más concretamente, toda la familia York. Con los exduques Andrés y Sarah Ferguson absolutamente defenestrados, tampoco parece haber clemencia para sus hijas y no hubo ni rastro de las Princesas Beatriz y Eugenia en este nuevo Trooping de Colour. Sus padres lo han manchado todo.