Hay negocios que nacen de una oportunidad de mercado y otros que surgen de una intuición. El que están a punto de abrir Mariana Maraver y Leonardo Monagreda mezcla ambas cosas. Ella, jerezana de 26 años; él, venezolano y con experiencia previa en hostelería –aunque no de la misma forma-. Los dos llevaban tiempo queriendo emprender juntos hasta que detectaron una tendencia que había conquistado Madrid, empezaba a hacerse fuerte en Sevilla y todavía no había llegado a Jerez: las focaccias.La pareja ultima estos días los detalles de un establecimiento que abrirá sus puertas a finales de mes en Jerez y que pretende convertirse en el primero de la ciudad dedicado a este producto italiano. Un proyecto joven que apuesta por una cocina sencilla pero cuidada, con ingredientes de calidad, un formato pensado para llevar y una imagen muy ligada a las nuevas formas de consumir gastronomía. El local se encuentra en la Avenida de Juan Carlos I, número 46.El momento tampoco parece casual. En pleno impulso gastronómico de Jerez, ambos han decidido arriesgar con una propuesta diferente a la oferta habitual, convencidos de que existe un público dispuesto a descubrir nuevos sabores sin salir de la ciudad, y aterrizar en Na'guara Focaccias.Una tendencia que busca hueco en JerezLa idea comenzó a tomar forma observando lo que estaba ocurriendo en otras ciudades. Las focaccias empezaban a multiplicarse en Madrid y poco después desembarcaban en Sevilla con una acogida notable. En Jerez, sin embargo, seguían siendo una gran desconocida.Mariana Maraver y Leonardo Monagreda reforman el local donde la focaccia tendrá lugar en Jerez.MANU GARCÍA"Preguntábamos a la gente y muchos sabían lo que era o habían oído hablar de ellas, pero todos mostraban mucha curiosidad por probarlas. Ahí vimos que podía haber una oportunidad", explica Mariana a lavozdelsur.es.Aquella percepción terminó convirtiéndose en un proyecto empresarial. Después de meses de preparación, reformas y planificación, ambos están listos para introducir en la ciudad un concepto que combina tradición italiana con una visión moderna del consumo gastronómico.Emprender siendo joven: ilusión, miedo y muchas horas de trabajoAbrir un negocio con apenas 26 años no está exento de incertidumbre. Mariana reconoce que el miedo ha sido uno de los compañeros de viaje durante todo el proceso, especialmente por su escasa experiencia en el sector. "Ha sido complicado porque siempre aparecen problemas que no esperas, pero cuando tienes ilusión y trabajas con ganas, todo acaba saliendo adelante", resume.En ese camino ha contado con el respaldo de su pareja, Leonardo Monagreda, de 32 años, que ya había trabajado previamente en otros negocios relacionados con la hostelería. Su experiencia ha servido para afrontar con mayor seguridad una aventura empresarial que ambos consideran un proyecto de vida.Mucho más que un bocadillo: así es una focacciaAunque su nombre empieza a sonar con fuerza, todavía son muchos quienes no tienen claro qué es una focaccia. Mariana la define como un pan elaborado mediante una fermentación lenta que consigue una textura especialmente ligera y esponjosa en el interior, manteniendo una superficie ligeramente crujiente.Sobre esa base se construyen recetas con ingredientes italianos de primera calidad como mozzarella, mortadela, pesto, pistacho, prosciutto o stracciatella, alejándose del concepto tradicional de bocadillo. "Podría decirse que es un bocadillo premium, pero tiene una identidad propia. La masa marca completamente la diferencia", explica la joven emprendedora.Italia como punto de partida... y Venezuela como sorpresaLa esencia italiana dominará la carta, pero Na'guara Focaccias también llevará el sello personal de Leonardo. Su origen venezolano inspirará algunas elaboraciones que aportarán un toque diferente a la propuesta gastronómica.Avanza el nuevo emprendimiento de una joven pareja y su novedosa propuesta gastronómica.MANU GARCÍAAdemás de las recetas clásicas, habrá una focaccia dedicada a Jerez, elaborada con carrillada y crema de Pedro Ximénez, un guiño a los sabores más reconocibles de la ciudad que convivirá con productos típicos italianos.La intención es mantener una oferta dinámica. Cada semana aparecerá una nueva focaccia fuera de carta para incentivar que los clientes vuelvan y encuentren siempre alguna novedad.Un modelo pensado para una nueva forma de consumirEl establecimiento estará orientado principalmente al formato take away. Los clientes podrán recoger sus pedidos o recibirlos a domicilio a través de plataformas como Glovo o Uber Eats, adaptándose a unos hábitos de consumo cada vez más extendidos.No obstante, quienes prefieran disfrutar del producto recién elaborado también tendrán esa posibilidad gracias a una pequeña zona exterior donde podrán sentarse. La idea pasa por ofrecer una alternativa rápida sin renunciar a la calidad, apostando por un producto elaborado al momento y una experiencia más cuidada que la comida rápida convencional.La zona, una apuesta por el futuro de JerezInicialmente, Mariana y Leonardo pensaron instalar su negocio en pleno centro histórico, concretamente en la zona de los Arquillos de plaza Esteve. Sin embargo, el proyecto terminó tomando otro rumbo. El consejo de un empresario italiano afincado en Jerez les hizo fijarse en la avenida del Rey Juan Carlos I, también conocida como la avenida del Colestero, un entorno llamado a crecer con el desarrollo de miles de nuevas viviendas en los próximos años.Tras recorrer la zona y comprobar el movimiento comercial existente, decidieron apostar por ese enclave. "Nos gustó mucho el ambiente y vimos que era un sitio con mucho potencial para empezar", explica Mariana.Licencias, proveedores y obstáculos invisiblesSi algo ha sorprendido a la joven pareja durante estos meses ha sido la cantidad de trámites que implica abrir un negocio desde cero. Encontrar proveedores adecuados, gestionar permisos o afrontar gastos imprevistos ha requerido mucha más dedicación de la prevista.Leonardo y Mariana abrirán su nuevo local a finales de junio.MANU GARCÍAEspecialmente complejo ha resultado el proceso administrativo relacionado con las licencias y autorizaciones necesarias para poner en marcha el establecimiento."Siempre aparecen nuevos requisitos, nuevos pagos y nuevas gestiones. Es probablemente la parte más complicada de todo el proyecto", reconoce Mariana.Una comunidad creada antes incluso de abrirAunque las puertas todavía permanecen cerradas, el proyecto ya ha empezado a generar expectación. La cuenta de Instagram del negocio (@naguarafocaccias) comenzó a sumar seguidores desde el primer día, una acogida que sorprendió a sus creadores.La intención es mostrar el proceso de transformación del local y construir una relación cercana con sus futuros clientes, especialmente con un público joven al que irá dirigida gran parte de la propuesta.Para ello preparan promociones específicas, como ofertas de cubos de cerveza, y una estrategia basada en la renovación constante de la carta con una focaccia especial cada semana.Leonardo y Mariana ultiman los detalles de N'aguara Focaccias-MANU GARCÍAUn microcrédito, una idea y el deseo de construir un futuroLa historia de Mariana Maraver y Leonardo Monagreda también habla de emprendimiento juvenil. El proyecto ha salido adelante gracias a un microcrédito y a unos ahorros modestos, demostrando que la falta de grandes recursos no siempre es un obstáculo insalvable."Si tienes una idea clara, hay que lanzarse. Yo tenía mucho miedo, pero también muchas ganas de intentarlo", afirma Mariana, convencida de que muchos jóvenes renuncian antes de empezar.Dentro de unas semanas, cuando sirvan sus primeras focaccias, comenzará una nueva etapa para ellos y también para la oferta gastronómica de Jerez. Un negocio nacido de la ilusión de una pareja joven que ha decidido apostar por un producto todavía inédito en la ciudad y convertir la curiosidad en su mejor ingrediente.