Todo sobre la boda del atleta Mondo Duplantis y la modelo Desiré Inglander: un castillo, Grace Kelly, ABBA y James Bond

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El atleta olímpico Mondo Duplantis y la modelo Desiré Inglander ya son marido y mujer. Lo han celebrado en un castillo de la Costa Azul para culminar una historia de amor de lo más romántica y azucarada que ellos también han sabido rentabilizar en redes sociales y revistas. La chica estuvo trabajando durante años para tener el look perfecto. Su inspiración fue Grace Kelly y su esposo la encontró en James Bond. Estrictamente, Duplantis y Desiré ya estaban casados, pues en marzo habían pasado por los juzgados para firmar los papeles que les convertían en maridos y mujer legalmente. Aquello fue un acto privado y lo de ahora ha sido la celebración de dos estrellas en una boda que ha documentado en exclusiva la revista 'Vogue'. El festejo, ocurrido el 12 de junio de 2026, tuvo como escenarios el Castillo de Castellaras, en las colinas cercanas a Cannes, y la Villa Eilenroc en Antibes. Un evento marcado por el lujo, el glamour y la sofisticación. La planificación del evento, según relató Inglander a la revista, fue una tarea compartida donde cada uno aportó su sello personal: «Mondo prefirió encargarse de la música y la comida, y yo de las flores y los detalles». El enlace fue diseñado para honrar las nacionalidades de ambos, lo que integró una atmósfera peculiar que mezcló a los invitados de Luisiana, origen del saltador, con la tradición sueca de la modelo. La pareja se conoció en el verano de 2020. A partir de ahí, su relación floreció y la pareja se volvió inseparable mientras Desiré impulsaba su carrera en redes sociales y Mondo batía récords mundiales y ganaba medallas de oro olímpicas. Luego llegó aquel beso viral en los Juegos de París para dar la vuelta al mundo y generar millones de fans. Y en octubre de 2024, el atleta le preparó una gran sorpresa a su amada... «Mondo me dijo que íbamos a hacer una portada digital para Vogue Escandinavia, y yo no tenía ni idea de que toda mi familia, mis mejores amigos y su familia iban de camino a los Hamptons al mismo tiempo», recuerda ella. «Me pidió matrimonio en la playa, y cuando llegamos a la casa, todos nuestros seres queridos estaban allí reunidos para darnos una sorpresa. Fue muy especial compartir un momento tan importante con la gente que amo». Un momento íntimo inmortalizado en una revista. La pareja esperó hasta la primavera de 2025 para comenzar a planificar la boda en serio y se casaron el 12 de junio de 2026 en el sur de Francia, con una fiesta de bienvenida en Villa Eilenroc en Antibes, la ceremonia en el Castillo de Castellaras en las colinas detrás de Cannes y una fiesta final en la piscina de Villa Castel. En cuanto a su vestuario nupcial, la novia sabía que quería lucir un diseño de una diseñadora sueca para intercambiar votos. «Aunque decidimos celebrar la boda en el sur de Francia, era importante para mí incorporar mis raíces de alguna manera», dice Desiré. Tras años trabajando en looks de gala con Ida Lanto, sabía que la diseñadora sería la persona ideal para crear su vestuario. «Empezamos un año antes y ella hizo realidad mi visión», relata la novia. Y su visión tenía un nombre: Grace Kelly. El vestido de ceremonia, confeccionado en organza de seda, presentaba un corpiño con escote corazón que se ajustaba a la cintura, una falda amplia con una espectacular cola y un bolero con mangas largas de encaje. «El vestido está adornado con botones forrados de seda y tiene un borde con encaje bordado a mano», añade Desiré. Para complementar su look, la novia lució joyas de Tiffany & Co. Para la cena, la novia se cambió a otro diseño de Lanto: un vestido ajustado con escote Bardot y espalda descubierta. Y para la fiesta posterior, la recién casada se puso un vestido corsé hecho a medida por el diseñador francés Antoine Guérin. El corpiño tenía 1.000 plumas de ganso cortadas individualmente y pintadas a mano con un acabado nacarado. Una minifalda de satén de seda aportaba contraste. Por su parte, Mondo se inspiró en dos iconos para su atuendo nupcial: James Bond y su propio padre, quien también lució un esmoquin blanco en su boda. El diseño a medida incluía una chaqueta cruzada de seda con un tejido irregular y botones forrados de tela. El fin de semana de la boda comenzó con un cóctel de bienvenida en Villa Eilenroc, en Antibes. La noche incluyó comida, bebidas y algunos discursos de los allegados de la pareja. «Empezó muy tranquilo, pero cuando llegó la orquesta, Mondo y yo empezamos a bailar y los invitados se unieron. La velada terminó con una pista de baile abarrotada al atardecer, con nuestro DJ Thomas pinchando la mejor música», explica Desiré. El desfile nupcial de la pareja sueca comenzó, como no podía ser de otra manera, con ABBA. «Cuando el pianista empezó a tocar 'Slipping Through My Fingers', ya se me saltaban las lágrimas de felicidad», recuerda Desiré sobre su entrada a la iglesia con su padre. «Estar al lado de la persona que más quiero, frente a mis seres queridos, me hizo sentir tan segura y feliz», añade para 'Vogue'. Los recién casados dieron comienzo a la celebración llenando una torre de champán antes de que la novia se fuera con sus damas de honor a cambiarse de vestido. Desiré y Mondo hicieron su entrada al atardecer, justo a tiempo para los bailes de padre e hija y madre e hijo. Después, los novios compartieron su primer baile, uno de sus momentos favoritos de la noche. A continuación, se sirvió la cena, seguida de los discursos de los padres de la pareja. «Nos quedamos sin palabras, y tendremos que dejar de llorar a partir de ahora. En el coche, de camino a la luna de miel, nos miramos, nos echamos a reír y dijimos: '¿Cómo es posible que esto sea tan real?'», resume Desiré sobre esta historia de amor tan romántica para unos y empalagosa para otros.