La trayectoria de Guillermo Manuel Dellepiane Narváez, nacido Guglielmo Emanuele, fue una de esas historias singulares que deja el mundo del deporte. Fallecido este pasado martes a los 96 años, el gaditano dejó huella tanto en los terrenos de juego como en los astilleros, donde desarrolló gran parte de su carrera como ingeniero naval. Su nombre quedó ligado a clubes como el Cádiz, Sevilla, Lérida y CD San Fernando, además de haber despertado el interés del Real Madrid en una de las etapas más prometedoras de su carrera.Nacido en Cádiz en 1930, pasó parte de su infancia en Nervi, Italia, localidad de origen de su padre. Sin embargo, regresó a la ciudad gaditana cuando apenas tenía seis años, poco antes del estallido de la Guerra Civil española. Ante la incertidumbre del conflicto, su familia decidió enviarlo a Tánger para continuar sus estudios, una experiencia que acabaría siendo decisiva para su futuro.Fue precisamente en Marruecos donde tuvo su primer contacto con el fútbol. Como muchos jóvenes de la época, comenzó a jugar al balón, aunque pronto descubrió que su talento estaba bajo los palos. Eligió la posición de portero porque no destacaba manejando el balón con los pies y terminó enamorándose de una demarcación que marcaría el resto de su vida deportiva.Los primeros pasos de un portero con futuroDe vuelta en Cádiz, empezó a asistir a encuentros de máximo nivel junto a su hermano y su primo. Entre todos los futbolistas que observaba desde la grada, uno llamó especialmente su atención: Manuel Bueno, guardameta del Cádiz y antiguo jugador sevillista. La admiración fue tal que Dellepiane terminó convirtiéndolo en su referente e incluso adoptó la costumbre de vestir un jersey gris durante los partidos, imitando a su ídolo.el puertoDel Betis al Real Madrid con 16 años, internacional con España y un futuro prometedor: El Puerto recibe a Andrea Caro María CrisolSus primeras experiencias competitivas llegaron en la liga local impulsada por el Frente de Juventudes. Allí defendió la portería del Fernando Santos, un equipo que ocupaba los últimos puestos de la clasificación, pero en el que comenzó a destacar. Fue entonces cuando empezó a ser conocido por el apodo de Nené, sobrenombre que le acompañaría durante buena parte de su carrera.Con apenas 15 años se incorporó al Levante CF de Cádiz, y poco después protagonizó un ascenso meteórico al fichar por el CD Hércules Gaditano, filial del Cádiz CF. Aquella etapa le permitió recorrer numerosos campos de Andalucía y del norte de África, compitiendo en ciudades como Jerez, Marbella, Granada, Almería o Tetuán. El equipo logró proclamarse campeón y ganarse el ascenso a Tercera División, aunque la promoción nunca llegó a hacerse efectiva por decisión del club matriz.El interés del Real Madrid y su llegada al SevillaSu progresión lo llevó al primer equipo del Cádiz CF, donde compartió vestuario con los porteros Braulio Rubio y Santos. Aunque no logró asentarse como titular, sí llamó la atención del Lérida, que acabó incorporándolo a sus filas. En Cataluña permaneció hasta 1953 y dejó actuaciones que llamaron la atención de algunos clubes. Una de ellas llegó en un encuentro frente al Real Madrid. Sus intervenciones bajo palos despertaron el interés tanto del Celta de Vigo como del conjunto blanco. La entidad madrileña quiso adelantarse a sus competidores y le ofreció la posibilidad de realizar una prueba durante el verano. Dellepiane aceptó y llegó a entrenar junto a guardametas de primer nivel como Domínguez, Juanito, Cosme y Adauto, dejando además una destacada actuación frente al Sittardia neerlandés.deportesInsultos y comentarios gordofóbicos contra el futbolista Javier Ontiveros tras un vídeo compartido por el Cádiz CF Rubén GuerreroSin embargo, cuando parecía que su futuro podía quedar ligado al Real Madrid, surgió un giro inesperado. A la salida de los vestuarios fue abordado por Ramón Encinas, entonces secretario técnico del Sevilla FC, quien le propuso incorporarse al conjunto hispalense. La oferta terminó convenciendo al guardameta gaditano, que encontró en Sevilla no solo una oportunidad deportiva, sino también un entorno que marcaría su desarrollo personal y profesional.La ciudad hispalense se convirtió en un punto de inflexión en su vida. Allí compartió vestuario con futbolistas como Alonso, Araujo o Arza, quienes lo acogieron como a uno más dentro del grupo. Además, aprovechó su estancia para avanzar en sus estudios y comenzar prácticas en los talleres de la Junta de Obras del Puerto, dando los primeros pasos hacia una carrera como ingeniero naval que más tarde, en su llegada al CD San Fernando, compatibilizaría con el fútbol y que acabaría llevándolo a trabajar durante años en Astilleros Españoles, en la factoría de Cádiz.