Somos del barrio, del barrio de la Quema, somos del barrio de Ringo Bonavena. Cada día de partido la grada de Huracán canta en honor de uno de sus mayores ídolos, de un icono al que el tiempo no borra de su corazón ni de su recuerdo. La hinchada no aclama, como puede ser costumbre, a un futbolista sino a un boxeador, a uno de los suyos, al niño que creció en sus mismas calles, que gritó y cantó en las tribunas de Parque Patricios y que cuando se convirtió en una celebridad les llenó el corazón de orgullo e incluso les entregó parte de lo suyo en días complicados. Ahora que acaban de cumplirse cincuenta años de su trágica muerte en Nevada a manos de un pistolero a sueldo de un mafioso, el recuerdo y el cariño hacia Bonavena permanecen frescos en el imaginario popular argentino y sobre todo de la gente de Huracán. Seguir leyendo....