La solución a uno de los grandes quebraderos de cabeza de Sevilla de cara al Mundial 2030 cabe en una cifra muy concreta: cuatro kilómetros. Esa es la distancia que, en línea recta, separa la estación de La Cartuja —donde hoy terminan las vías del Cercanías— de la estación de Blas Infante de Metro. Un tramo que discurre por una zona prácticamente libre de viviendas, lo cual facilitaría cualquier obra, que podría ser casi en su totalidad en superficie.El recorrido iría desde La Cartuja hasta Los Remedios por la N-630, bordeando la ronda de Sevilla por Triana. La traza pasaría por el exterior de las viviendas, por zona de parque o en paralelo a la carretera. El único punto delicado sería remontar la avenida de Blas Infante, ya en zona de viviendas, aunque se trata de una avenida amplia que permitiría acometer una obra asumible. En la práctica, completar ese trazado equivaldría a cerrar una parte del anillo de la movilidad de la ciudad.La Junta ha trasladado esta propuesta directamente al Gobierno central. Reclama que el Cercanías conecte el Estadio La Cartuja con el Metro a tiempo para la cita mundialista. La consejera de Cultura y Deporte en funciones, Patricia del Pozo, defendió este miércoles la idea en la Comisión Interministerial Copa Mundial de la FIFA 2030, reunida en el Palacio de La Moncloa, en Madrid. Allí insistió en "la necesidad de dotar al Estadio La Cartuja de transportes públicos adecuados, por lo que es capital ampliar la red de Cercanías de Renfe en Sevilla y conectarla, al menos, con la Línea 1 del Metro en la estación Blas Infante. Esta cuestión solventaría gran parte de la problemática actual de movilidad".Actulamente, la línea C-2 de Cercanías tiene poca frecuencia y pocos usuarios. Une Santa Justa con este entorno al que se accede en coche y en autobús con cierta facilidad, habiendo bolsas de aparcamientos para trabajadores por la zona. Eso sí, los accesos hasta allí colapsan casi cada vez que juega el Real Betis, desplazado al estadio por un tiempo debido a las obras del Villamarín. Es el gran precedente para un Mundial que obligaría a tomar medidas extraordinarias si se celeberan varios partidos.La consejera, en La Moncloa. Modo 92Del Pozo también puso el foco en el dinero. Pidió concretar "los compromisos financieros respecto a las sedes de la competición" y subrayó que el caso del recinto sevillano tiene "más sentido si cabe, dado que Patrimonio de Estado es propietaria con un 24,6% del accionariado de la sociedad". El Estado, recordó, es copropietario del estadio. "Hablamos de inversiones vinculadas no solo al recinto deportivo, sino también a la movilidad, la seguridad y la operativa necesaria para responder a los estándares de FIFA", añadió.Para la consejera, "Andalucía y Sevilla deben estar presentes en aquellos ámbitos que resultan determinantes para el éxito del Mundial 2030, tales como seguridad, movilidad, infraestructuras, fiscalidad o experiencia del aficionado", pidiendo además un calendario "con plazos y seguimiento".Otra de sus exigencias fue avanzar "cuanto antes" en la Ley del Evento (Event Law), una herramienta jurídica para cubrir los compromisos asumidos ante la FIFA. Y reclamó ampliar la presencia de comunidades autónomas en la Comisión, donde por ahora solo figuran Andalucía y Cataluña. Del Pozo definió el torneo como "el mayor reto deportivo de la historia de España desde los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992". Para Sevilla, dijo, es "una oportunidad histórica".