Es fácil escribir desde el cinismo y desde el 'ethos' resabiado del corazón duro. No resulta complicado interpretar el mundo desde la plantilla de la crítica evidente, de esa crítica holística y desaforada tan frecuente, tan perezosa y de escritura tan torpe y franquiciada. Supongo que todo ello se debe a la inmerecida fama del pesimismo, de la desconfianza universal y del desencanto, como si la altura intelectual de alguien deviniera de su aceptación del fracaso y no de una rebeldía íntima ante él. Pero la realidad es que hemos vivido días inolvidables. Hemos intentado relatarlos en crónicas y en columnas honestas. Conviene recordar que la honestidad no consiste solamente en relatar una serie de hechos asépticos sino, sobre todo,... Ver Más