El crédito de vivienda tiene una penetración de apenas el 3 %. Foto: tomada de Freepik (www.freepik.es)A pesar de que 37,1 millones de adultos en Colombia (95,8 %) contaban con productos de depósito para 2024, la mayoría de ellos apenas ha subido el primer peldaño de la escalera financiera, según un informe del centro de estudios económicos ANIF.Mientras el acceso a cuentas de ahorro alcanza el 82 %, otros productos esenciales muestran una penetración mucho menor: las tarjetas de crédito llegan al 23 %, el crédito de consumo al 19 % y el crédito de vivienda apenas al 3 %.Fuente: ANIFEsto llevó al centro de pensamiento a advertir que, aunque el país ha alcanzado un hito histórico en su agenda de inclusión financiera, aún hace falta transitar hacia la salud financiera, pues el acceso per se no garantiza el bienestar.De hecho, cerca de un tercio de quienes tienen una cuenta de ahorro no la utilizan. Y aunque el 82,4 % de los adultos tiene una cuenta, el indicador de uso efectivo es del 54,9 %. Esta brecha sugiere que los productos actuales no siempre resuelven los problemas de liquidez del día a día ni ayudan a los ciudadanos a resistir choques inesperados.El segmento más vulnerableEl panorama para las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPymes) es más complejo debido a sus prácticas contables.El informe destaca cifras como que el 44,7 % de las empresas de subsistencia mezcla las finanzas del negocio con las del hogar, una práctica que solo realiza el 8,5 % de las medianas, o que el 35 % de todo el tejido empresarial no lleva sus cuentas de manera ordenada.Incluso, satos de la herramienta Mi Diario Financiero muestran que el 78,4 % de las empresas participantes no pagan seguridad social y el 77,2 % lleva sus cuentas de forma manual o mental. Además, el 40,2 % no cuenta con historial crediticio o está reportado en centrales de riesgo.Fuente: ANIFSegún la Encuesta MiPyme ANIF, el Índice de Capacidades Financieras para estas empresas se ubica en un nivel intermedio de 65,3 puntos sobre 100. De hecho, existe una relación directa entre el tamaño de la empresa y su capacidad de gestión: las unidades de subsistencia registran el puntaje más bajo (63,1), seguidas por las microempresas (65), mientras que las medianas alcanzan los 73,6 puntos.Barreras para el créditoEl informe de ANIF advierte que uno de los mayores obstáculos para la inclusión real es la brecha en el acceso al crédito. Mientras que el 82,1 % de las grandes empresas tiene acceso a financiamiento, solo el 15,3 % de las microempresas logra lo mismo. En personas naturales, la cobertura de crédito es de apenas el 35 %.El análisis señaló la volatilidad de ingresos como un reto transversal que limita la capacidad de ahorro e inversión. Los productos tradicionales suelen tener cuotas fijas que no se adaptan a los flujos de caja variables de los pequeños negocios, lo que puede poner en riesgo su capacidad de pago.Así mismo, el alto uso de efectivo en Colombia genera un vacío de información transaccional. Al no ser visibles para el sistema, las entidades financieras no pueden innovar en productos adaptados a estas realidades. Ante esto, iniciativas como el sistema de pagos Bre-B y los datos abiertos surgen como alternativas para reducir el riesgo y facilitar el alcance a segmentos informales.La conclusión de los expertos es clara: la salud financiera es un reto comportamental y de largo aliento. No basta con ofrecer crédito si los empresarios no confían en el sistema o no saben cómo usar las herramientas para crecer.El fortalecimiento de la salud financiera implica que personas y empresas logren manejar su gasto diario, recuperarse de imprevistos (resiliencia), cumplir metas y tener control sobre sus decisiones financieras (agencia).