El Pleno del Ayuntamiento de Sevilla ha entrado este jueves de lleno en el debate político nacional, dejando por unos minutos al margen los principales problemas que preocupan a los ciudadanos. Los votos a favor de los concejales del PP y Vox han sumado la mayoría suficiente para permitir que se apruebe una moción presentada por el partido de Abascal para exigir a Pedro Sánchez la convocatoria «adelantada e inmediata» de elecciones generales . Concretamente, la intención de esta propuesta, según se indica en la exposición de motivos, es «dar voz a los españoles en las urnas frente a la c orrupción política, moral y económica que ha guiado la gestión de este Ejecutivo». Ha salido adelante, eso sí, con el rechazo frontal de los dos grupos de la izquierda, entre el que ha sorprendido el silencio del PSOE, cuyos concejales han intentado desviar el debate a otros asuntos, argumentado que al Salón Colón ha llegado «el barro» y «la antidemocracia». No querían los socialistas afrontar una respuesta sobre los supuestos casos de corrupción que rodean al Gobierno de Pedro Sánchez y que la portavoz de Vox, Cristina Peláez, se ha encargado de enumerar uno a uno en su turno de intervención en el Pleno. La líder de los de Abascal en Sevilla ha hablado de l os casos de Begoña Gómez, de Rodríguez Zapatero, de Santos Cerdán y el puente del Centenario e incluso de la adjudicación de la parcela de Emvisesa en el Higuerón Norte a Rafael Pineda, «amigo íntimo de Gómez de Celis que es la mano derecha de Pedro Sánchez». Y frente a ello, ha añadido Peláez, «el presidente actúa como si no ocurriera nada, como si los problemas fueran de los demás». Por todo ello, «es urgente que se le devuelva la palabra a los españoles, porque la única salida digna es acudir a las urnas, que es lo que pedimos en esta propuesta». Y así ha salido adelante en un Pleno en el que también se ha hablado de corrupción, que los de Abascal han comparado con «las infraestructuras que no llegan y las inversiones que se paralizan». La propuesta no resultó del agrado del grupo municipal del PSOE, donde su portavoz local A ntonio Muñoz ni siquiera quiso intervenir en el debate y guardó el mismo silencio que lleva aplicando en sus intervenciones ante los medios desde que salieron a la luz los supuestos casos de corrupción que afectan a su partido. Le tocó dar la cara a la concejal Encarnación Aguilar, que lo primero que hizo fue decir que esta moción es «ilegal» y que sienta «un precedente muy grave» porque, a su juicio, «no cumple con el reglamento». Pero la realidad es que la Secretaría del Ayuntamiento no ha puesto impedimentos para ello y, por tanto, contaba con todos los parabienes. Pero los socialistas se han enrocado en ese debate para evitar pronunciarse sobre todos los casos que afectan a su partido en los tribunales. «No le voy a dedicar ni medio minuto, señora Peláez», ni a sus «chorradas que me producen pitorreo» y «les adelanto que Pedro Sánchez convocará elecciones cuando lo crea». Y para rematar, Aguilar dirigió sus ataques hace el gobierno de José Luis Sanz, acusando al alcalde de ser «un rehén» de Vox con «una política de regate corto que da pena». Las críticas socialistas, y la ausencia de explicaciones acerca de los supuestos casos de corrupción de su partido, encontraron respuesta en el portavoz del PP, Juan Bueno. En su intervención se centró en señalar que «la situación política que estamos viviendo por las presuntas actuaciones delictivas de miembros y exmiembros del Gobierno es inédita en la historia de la democracia» por «esa proliferación de personas acusadas alrededor de un partido, de un gobierno y de una familia». Frente a ello, Bueno ha lamentado que la «actitud» de Pedro Sánchez sea la de que «le resbale todo», es decir, que «o se hace el sueco o a lo más que llega es a pedirse cinco días de asuntos propios». Algo que consideró como «inaceptable y bochornoso», insistiendo en que desde el grupo municipal del PP «tenemos claro que también queremos elecciones». Finalmente, el portavoz de Con Podemos-IU, Ismael Sánchez, ha querido comenzar su intervención señalando que « la corrupción es una forma de robarle al pueblo» y que desde su formación también la condenan «venga de dónde venga». Sin embargo, ha virado su tono a un discurso más similar al del PSOE al asegurar que la moción «no se ajusta a la normativa ni al reglamento», incorporando más adelante otras palabras más rotundas como que esta propuesta no es más que «un panfleto de odio, una propaganda ultra y, más allá, algo gravísimo». Ha acusado también a los concejales de Vox de practicar «el odio y el fascismo», porque «dicen que la inmigración ha desmantelado los servicios públicos y que ha disparado la inseguridad en los barrios». Un escenario que ha negado y que le ha hecho advertir que esta moción «da asco y es una vergüenza», pues «quieren enfrentar al pobre español con el pobre inmigrante para que nadie mire a los que especulan con la vivienda».