Rufián aleja la idea de una candidatura nacional liderada por él y ofrece un “frente” en Cataluña

Wait 5 sec.

Parque de la Cabecera (València) un auditorio repleto y mucha expectación. Es el primer ‘mitin’ de la exvicepresidenta Mónica Oltra después de cuatro años, tras su abrupta marcha. Un “espacio de encuentro” con el portavoz de ERC, Gabriel Rufián ante más de 2.000 personas, según datos de la organización, que se saldó con un mensaje claro: unidad. Antes de comenzar, lo coreaba el público: “El pueblo, unido, jamás será vecino”. Ambos entraron de la mano y con amplias sonrisas. No era campaña, pero lo parecía.Rufián aprovechó este acto, previsiblemente el último de su ‘gira’, para situarse explícitamente al frente de una operación política que pasaría por unir a su formación con los comunes y Podemos de cara a las generales, pero lo circunscribió únicamente a Cataluña. “Quiero liderar en Cataluña un frente de izquierdas con ERC como motor”, planteó. Sin embargo, esa propuesta sigue sin contar con el aval de su propia formación. La unidad estuvo muy presente a lo largo del encuentro, pero por primera vez el republicano dejó claro sus límites, aterrizó un poco su propuesta y hasta habló de primarias.Rufián insistió en que no se trata de pedir a nadie que renuncie a sus siglas, sino de actuar con inteligencia política ante un escenario que ha definido como "muy jodido". "Lo que viene comportará un enorme coste social, una regresión cultural y social", advirtió. A su juicio, la responsabilidad de la izquierda es "decir lo que quiere la gente aunque sea imposible para la dirección de los partidos". Un planteamiento que secundó la exvicepresidenta de la Generalitat, que se mostró convencida de poder unir a las izquierdas tanto en el Ayuntamiento de València, donde ella se presentará, como en la Generalitat. “Dejemos atrás nuestras míseras diferencias”, reclamó el portavoz de ERC.Oltra, visiblemente emocionada confesó que había estado “a punto de llorar” en varias ocasiones, elogió a Rufián por impulsar una "gira de hermanamiento" que, según dijo, busca generar conciencia "no desde el miedo", sino desde la posibilidad de construir "pueblos alegres y combativos". La valenciana defendió también que los proyectos políticos transformadores deben "desbordar las siglas de los partidos". En ese sentido, apeló a la participación de Compromís, Podemos, Sumar, asociaciones vecinales, ecologistas, animalistas y colectivos sociales. "No quiero echar fuera a nadie", subrayó.El público lo pedía y el diputado republicano también reclamó expresamente un "frente" para echar a la derecha del poder en la Comunitat Valenciana y cargó con dureza contra el expresidente valenciano Carlos Mazón, al que acusó de "inacción" ante la dana. "Pido a Mónica Oltra que ayude, y lo hará, a meter en prisión al psicópata y asesino de Mazón", dijo entre aplausos de un público que se colocó en la ladera del anfiteatro del Parque de la Cabecera en la capital del Túria, ante la falta de espacio. El aforo, según confiesan desde la organización del evento, superó todas las expectativas.La dirigente de Compromís rechazó, sin embargo, que el avance de la derecha y la extrema derecha sea inevitable. "No es lo que viene, es lo que quiere venir. Vendrá si queremos", afirmó. Para Oltra, una de las batallas centrales es desterrar la idea de que la reacción conservadora no puede frenarse: "Depende de la lucha de cada uno". Y, aunque también incidió en la idea de que ella quiere “ganar” a PP y Vox, matizó que quiere hacerlo “con otras armas”. “Desde la compasión, la solidaridad y la conciencia de que no somos nada si no somos pueblo”.La crítica a los discursos de la extrema derecha fue otro de los puntos de encuentro. Los dos cuestionaron los mensajes que responsabilizan a la inmigración de los problemas económicos y sociales. Rufián reprochó a Vox que señale a quienes llegan a España en lugar de a los grandes poderes económicos, mientras que Oltra denunció que quienes dicen rechazar la inmigración en realidad quieren trabajadores extranjeros sin derechos..El regreso público de Mónica Oltra llega marcado por la causa judicial que precipitó su dimisión como vicepresidenta de la Generalitat en 2022 y que ella y su entorno han definido reiteradamente como un caso de guerra judicial. La dirigente de Compromís abandonó entonces la primera línea política tras ser imputada en la investigación sobre el presunto encubrimiento de los abusos sexuales cometidos por su exmarido a una menor tutelada.El procedimiento ha tenido un recorrido especialmente accidentado. El juzgado instructor llegó a archivar la causa al no apreciar indicios de delito, pero la Audiencia Provincial de Valencia ordenó su reapertura en varias ocasiones a raíz de los recursos de las acusaciones. La Fiscalía, por su parte, ha mantenido que no ve delito en la actuación de Oltra y ha pedido su absolución. Su situación judicial de la exvicepresidenta, sin embargo, no está cerrada. En marzo, el Juzgado de Instrucción número 15 de Valencia dictó auto de apertura de juicio oral contra ella y otros acusados. Por lo que, podría ser llamada a declarar en plena campaña electoral.Cn todo, evitó construir su intervención desde la ira. "No construiremos desde la ira, sino desde el amor al otro, la conciencia de clase, la compasión y el perdón", afirmó. “Necesito tener esperanza. Para mí ponerme de pie fue muy difícil, una decisión que marca mi vida, ya veremos cómo. Pero era la única manera en la que puedo conservar la esperanza. Y podría tener rabia, pero no soy capaz de tenerla. Estoy indignada, pero no quiero que el miedo cambie de bando, sino que lo haga la vergüenza. Ha de ser vergonzoso ser un fascista”.En este tercer acto, tras los que Rufián protagonizó junto al diputado de Más Madrid, Emilio Delgado, y la eurodiputada de Podemos, Irene Montero, el catalán volvió a cuestionar la eficacia electoral de una izquierda que, según enfatizó, "tiene razón" pero pierde. "Tenemos la razón, somos la hostia, pero perdemos", resumió. Y defendió que la izquierda debe articular un programa común, estudiar “provincia a provincia” qué interesa más para ser más “efectivos” electoralmente y planteó la posibilidad de hacer primarias allí donde haya dudas sobre qué candidatura debe liderar. "Aglutinémonos alrededor del mejor", señaló.La clave es que Rufián aparece como uno de los pocos perfiles capaces de hablar con espacios hoy enfrentados —Sumar, Podemos, comunes, Compromís, Más Madrid— y de proyectar una idea de alianza sin que parezca una reedición mecánica de fórmulas agotadas. Tal y como contó infoLibre, buena parte de ese espacio vive pendiente de su decisión ya que un eventual movimiento del portavoz de ERC podría alterar los planes de reorganización de la izquierda transformadora.El hecho de que el portavoz de ERC en Madrid ofrezca una candidatura amplia en Cataluña sin el visto bueno del líder de su formación, enfría la hipótesis que algunos actores de la izquierda estatal le reclaman: una candidatura de alcance nacional capaz de reagrupar el espacio a la izquierda del PSOE. Su apuesta catalana puede servir como laboratorio de confluencia, pero también lo ata a una lógica territorial.El catalán no quiere ser el dirigente que ordene todo el tablero estatal, sino que intenta construir una pieza fuerte desde Cataluña. En este contexto, y en un momento en el que Sumar tantea perfiles para las próximas generales, entre los que suenan los nombres de Ernest Urtasun, Ada Colau o Mónica García, el espacio sigue sin un liderazgo claro. Según explican fuentes cercanas a Rufián, él se ofrecerá a participar en actos junto a otras fuerzas políticas en la campaña para “ayudar” a esa unión de las izquierdas.