España ya tiene en marcha uno de sus proyectos más llamativos dentro de la nueva generación de vehículos militares no tripulados. Se llama Rhinos y, aunque a primera vista parece sacado de una película futurista, su primer prototipo ya está en fabricación.Detrás del proyecto está la empresa española Miriad, que quiere llevar al terreno pesado la misma revolución que ya se ha visto con drones aéreos y robots terrestres. La idea es crear una plataforma blindada, armada y capaz de operar sin exponer directamente a una tripulación.Un vehículo no tripulado de 10 toneladas y un cañón de 30 mm El vehículo en cuestión aún no entró en producciónRhinos es un vehículo terrestre no tripulado 6x6 pensado para misiones de combate. Según lo que se conoce del proyecto, el dron terrestre mide 5,50 metros de largo, 2,50 metros de ancho y 1,70 metros de alto, con un peso cercano a las 10,5 toneladas y una carga útil máxima de 3,5 toneladas.Su tamaño lo coloca más cerca de un blindado que de un robot ligero. Es más, Miriad lo plantea como una plataforma pensada capaz de acompañar a unidades mecanizadas, convoyes o agrupaciones robóticas en zonas de riesgo.La versión principal, llamada Rhinos Combat, montará la estación remota Horn30, también desarrollada por Miriad. Su arma principal será un cañón de 30 mm, pensado para apoyo de fuego, defensa frente a drones y respuesta contra vehículos ligeros, posiciones expuestas o amenazas de baja altura.El vehículo también contará con blindaje, propulsión eléctrica con extensor diésel, batería de 180 kWh y capacidad para alcanzar hasta 90 km/h en carretera. Además, puede operar con enlaces tácticos y por fibra óptica, algo importante en escenarios donde la guerra electrónica puede cortar o interferir las comunicaciones.La defensa española acelera su salto tecnológicoEl primer prototipo servirá para validar el tamaño, la integración de sistemas y la transportabilidad antes de dar pasos más avanzados. La barcaza blindada será construida por Ferrimax en Barcelona y el ensamblaje final se realizará en la planta de Miriad en San Fernando de Henares, en Madrid.Uno de los puntos más importantes de Rhinos es que no está pensado como un simple vehículo teledirigido. La plataforma integrará sistemas de vigilancia, cámaras, sensores y asistencia al operador para mantener control del entorno y compartir información con otras unidades.La compañía también contempla futuras versiones con lanzamisiles de corto alcance o incluso una variante anfibia, llamada SEA Rhinos, pensada para operaciones litorales. Es decir, Miriad no busca solo un modelo concreto, sino una familia de plataformas no tripuladas.Este tipo de proyectos se conecta de lleno con un movimiento más amplio dentro de las Fuerzas Armadas españolas, que también miran hacia tecnologías avanzadas como armas láser y cañones electromagnéticos. La guerra moderna está cambiando rápido y la robótica terrestre ya no es un experimento lejano.Además, Rhinos llega en un momento en el que la industria de defensa española gana peso internacional, con empresas nacionales intentando competir en nichos cada vez más estratégicos.Eso sí, Rhinos aún no es un sistema operativo desplegado en combate, pero su fabricación ya marca un paso más que importante. España no solo quiere comprar tecnología de este tipo, también quiere diseñarla, construirla y venderla.