Sin ninguna oposición, Fernando Méndez-Leite ha sido reelegido este sábado presidente de la Academia de Cine por segunda vez, en el transcurso de la Asamblea General Ordinaria de la institución, celebrada en el Teatro La Latina de Madrid. El crítico y realizador madrileño llegó al cargo en junio de 2022, cuando se impuso en unas elecciones a las que optaron cuatro nombres. En esta ocasión, sin embargo, nadie se ha atrevido a disputarle el liderazgo de la institución, por lo que su nombramiento ha sido un mero trámite. Con 858 votos, la terna encabezada por Méndez-Leite, única candidatura, ha sido ratificada con el mayor respaldo recibido hasta el momento en la historia de la Academia. Méndez-Leite vuelve a coger así las riendas de la Academia para esta nueva legislatura, en la que estará acompañado por el productor Félix Tusell, como vicepresidente primero, y la actriz Ángela Cervantes , como vicepresidenta segunda. Esta renovación afecta a la mitad de la Junta Directiva, integrada por dos vocales de cada una de las quince especialidades, además de la Presidencia y las mencionadas Vicepresidencias. Los vocales desempeñan mandatos de cuatro años y la renovación del órgano se realiza por mitades cada dos años. «Después de estos cuatro años en la Presidencia de la Academia, me presenté a la reelección para dar continuidad a un programa y un trabajo de modernización de la Academia, que es en la actualidad una institución viva y en continua renovación, que alcanza ya los 3.000 miembros y desarrolla actividades informativas, culturales y de formación; colabora estrechamente con otras instituciones de la cinematografía española e internacional; organiza la gala de los Premios Goya y mantiene la preocupación por la igualdad, la diversidad y la descentralización», declaró Méndez-Leite, que agradeció y elogió el trabajo de los compañeros que terminan sus cargos. Tras presentar a sus vicepresidentes, el presidente añadió: «Habrá continuidad, estabilidad, tradición, preocupación por el presente y mirada al futuro. Afronto esta nueva etapa con la misma ilusión que me ha guiado en estos cuatro años que han pasado volando, y de entre las múltiples responsabilidades que nos esperan destaca por su complejidad el desarrollo del proyecto del Museo del Cine Español», resaltó. Los miembros de la Academia han podido ejercer su voto previamente, de forma online o por correspondencia, y también personalmente en el Teatro La Latina, acudiendo a la Asamblea General. Una reunión en la que los miembros de Barcelona, Málaga, Santiago de Compostela, Sevilla, Valencia, Valladolid y Vitoria han podido intervenir a través de videoconferencia. En febrero, durante una entrevista con ABC , Méndez-Leite recordaba así las primeras elecciones a las que se presentó en 2022, «Fue todo muy inesperado; tres días antes ni tenía planeado que me iba a presentar, hasta que en el Festival de Málaga le dije a Mariano Barroso, mi antecesor, que no se debía ir porque lo había hecho muy bien y me contestó que me debía presentar yo. A mí me pareció demencial. Pero luego, pensando y un poco convencido por Mariano y por Rafael Portela, llegué a la conclusión de que por qué no, que podía trabajar para la Academia unos años, que era una institución que de alguna manera conocía bien porque la había vivido desde prácticamente antes de su creación». Desde su creación, la Academia ha tenido como presidentes a José María González Sinde, Fernando Trueba, Antonio Giménez-Rico, Fernando Rey, Gerardo Herrero, José Luis Borau, Aitana Sánchez-Gijón, Marisa Paredes, Mercedes Sampietro, Ángeles González-Sinde, Eduardo Campoy, Álex de la Iglesia, Enrique González Macho, Beatriz de la Gándara, Antonio Resines, Yvonne Blake y Mariano Barroso, además de Fernando Méndez-Leite. Sobre estos cuatro años transcurridos, en la misma entrevista de febrero, el crítico y realizador hizo el siguiente balance: «Ha sido muy positivo, una experiencia interesantísima. He trabajado muchas horas. Heredé una institución perfectamente en marcha, organizada, con un equipo técnico muy bueno y con una financiación resuelta. En fin, una institución por la que merecía la pena trabajar. Y, la verdad, es que me he entendido muy bien con el equipo que tenía Barroso. Estaban aquí porque son muy competentes, los responsables de todos los departamentos. Eso hace que la Academia desarrolle muchas actividades distintas, que esté viva día a día, que todos los días haya actividades en la sala de proyección o en las otras salas de la Academia, que funcione la biblioteca, que funcione el plan de residencias... Mucho tiempo lleva también la organización de la gala de los Goya».