Cuando Sara Barba Mancera habla de kayak polo, lo hace con la naturalidad de quien lleva más de media vida dentro de una embarcación. A sus 23 años, la deportista de Arcos una nueva cita internacional tras ser convocada por la selección española femenina sénior para disputar la Copa de Europa que se celebrará los días 20 y 21 de junio en Thury-Harcourt, Francia. Será un nuevo capítulo en una trayectoria construida a base de esfuerzo, viajes interminables y una pasión que comenzó casi por casualidad.Su historia no empezó en un campeonato ni en un centro de alto rendimiento. Empezó junto al lago de Arcos, donde siendo una niña disfrutaba navegando en kayaks recreativos. Antes había probado otros deportes, desde baloncesto hasta pádel, pero hubo algo en aquella disciplina desconocida para la mayoría que la atrapó desde el primer momento. "Fui a probarlo y desde entonces me gustó", recuerda. Aquella prueba acabaría marcando el rumbo de su vida deportiva.Sara Barba en el Club Náutico de Arcos, donde entrena.-MANU GARCÍADesde muy joven destacó entre sus compañeras. Con apenas 15 años recibió la primera llamada de la selección española sub-21, una experiencia que todavía recuerda como uno de los momentos que cambiaron su carrera. Desde entonces, prácticamente no ha abandonado la dinámica de los equipos nacionales. "Siempre destaqué desde pequeñita y con 15 años fue la primera llamada que tuve de la selección española sub-21", explica. Ahora, casi una década después, vuelve a vestir los colores de España en categoría absoluta.La convocatoria no es fruto de una decisión puntual. Detrás hay años de entrenamientos y un proceso de selección que, según explica la propia deportista, se parece mucho al de otros deportes más populares. Los seleccionadores observan las competiciones nacionales, siguen la evolución de las jugadoras y las citan a concentraciones donde deben ganarse el puesto. "Empiezan viendo a 15 o 20 chicas y de esas nos quedamos ocho para ir a un torneo", señala. Cada llamada supone superar una nueva criba y demostrar que sigue estando entre las mejores.Los elementos que utiliza para sus partidos.-MANU GARCÍAA pesar de sus éxitos, Sara no pierde la perspectiva. Habla constantemente del papel de su club, el Club Deportivo Piragüismo Arcos, y de la importancia que tiene el trabajo diario realizado lejos de los focos. Considera que la selección es una consecuencia de todo lo que se construye durante el año en los entrenamientos. "Al final donde entrenas y te preparas es con tu club", afirma, convencida de que el crecimiento de cualquier deportista depende de la constancia mucho más que de los momentos de gloria.Su currículum internacional ya acumula logros que muchos deportistas desearían. Tiene una medalla de bronce mundial conseguida en Francia en 2022, una plata lograda en China en 2024, además de un tercer puesto europeo y dos oros en torneos internacionales. Sin embargo, cuando habla de sus éxitos lo hace con la sensación de que todavía queda algo importante por alcanzar. Su mirada está puesta en el siguiente escalón.Ese objetivo tiene nombre propio: el Campeonato del Mundo sénior. La Copa de Europa de Francia forma parte de la preparación para esa gran cita y Sara reconoce que aún desconoce si estará entre las elegidas para acudir al Mundial. La incertidumbre no le impide seguir soñando. "Mi mayor aspiración es ir al Campeonato del Mundo con la selección sénior y conseguir la medalla de oro", asegura. Después de haber conquistado una plata y un bronce en categorías inferiores, siente que la cima todavía está por llegar. Sara colocándose el casco antes de salir a entrenar.-MANU GARCÍAUn referente para los arcensesMientras persigue ese sueño, también se ha convertido en un referente para muchos jóvenes de Arcos. En el club son numerosos los niños y niñas que la observan como un ejemplo de hasta dónde puede llegar alguien que empezó remando en las aguas de su propia localidad. Ella misma reconoce que recibe peticiones de ayuda y consejos de los más pequeños. "Hay muchos chicos y chicas que me tienen como referencia", comenta, consciente de que sus logros trascienden ya el ámbito estrictamente deportivo. La realidad del kayak polo, sin embargo, está lejos de la imagen que suele asociarse al deporte de élite. Sara estudia Ciencias de la Actividad Física y del Deporte mientras mantiene una exigente rutina de entrenamientos diarios. Además, debe afrontar muchos desplazamientos con recursos limitados porque, como ella misma recuerda, se trata de una disciplina minoritaria. Incluso para viajar a Francia con la selección recorrerá cientos de kilómetros en furgoneta para transportar los kayaks. "Trabajamos igual o más que cualquier otro deportista", sostiene. Y quizá sea precisamente esa mezcla de sacrificio silencioso, perseverancia y amor por un deporte poco conocido lo que convierte su historia en algo mucho más grande que una simple convocatoria internacional.