El vídeo está convirtiéndose en uno de los contenido más virales de las últimas horas: una joven de Brasil decide animarse y practicar puenting. En el vídeo se ve como los monitores la toman en brazos para lanzarla al vacío y, tras dejarla caer, se escucha un grito de fondo que hiela la sangre: «La cuerda, ¡la cuerda! No se enganchó la cuerda». Ya era demasiado tarde. Esta mujer yacía en el suelo a una altura de seis metros y llamaban a los servicios de emergencia para tratar de salvarle la vida. En 'Y Ahora Sonsoles' (Antena 3) han compartido la historia de una persona que vivió algo similar y que, pese a que ya intermedian muchos años desde lo sucedido, aún arrastra secuelas. Cristina García, la invitada, ha sido clara al hablar de ello. Ha afirmado que sigue reviviendo lo sucedido como si no hubiera pasado el tiempo y que lo ocurrido le ha generado muchas consecuencias. Se refería tanto a las físicas como a las emocionales e incluso las profesionales, porque ha tenido que «cambiar de trabajo». Cristina García ha recordado cómo ella se daba cuenta de que las cosas no estaban funcionando bien: «El arnés me molestaba, en la parte derecha. Se cometieron varios errores, la verdad. Ahora viendo el vídeo de esa muchacha, en Brasil, me pongo nerviosa de pensarlo. Mi cuerda además estaba muy tensa y me ocurre que siempre que recapitulo todo soy consciente de cuantos fallos se dieron y ahora pago las consecuencias». La entrevistada ha referido lo que le sucedió. «Al caer al suelo estaba con la adrenalina hasta arriba y pensé que estaba bien, pero rápidamente me desmayé. Y nadie llamó al 112, ojo. Caí desde una altura como de seis plantas. Después tuve que subir una montaña, caminando, e iba perdiendo el conocimiento todo el rato hasta que llegué a urgencias del hospital», ha dicho Cristina García. El diagnóstico fue complejo, porque sufrió riesgo de «desprendimiento de retina», problemas en la mandíbula, el hombro destrozado, al espalda… Y todas las noches duermo fatal. A pesar de todo tengo buen humor pero me encuentro muy mal». Después ha querido poner de relieve lo que ha venido a posteriori: «Dio gracias por el accidente porque ha hecho sacar una mejor versión de mi, pero ha sido muy duro para mi y para mis hijas, para la gente que ha estado conmigo. Yo que he sido autónoma, podóloga, he tenido que cambiar de trabajo muy a mi pesar». Ahora se dedica a dar formación en primeros auxilios, «pero con todo el dolor de mi alma, porque tengo corazón de sanitaria».