Martin Short, el actor que desafió la pérdida con una carcajada

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No hay aliado más fiel contra el dolor que la alegría. No porque lo elimine ni porque lo haga desaparecer, sino porque le obliga a compartir espacio con algo más, con una pequeña broma, un chiste, una conversación entre amigos, una ocurrencia absurda en mitad de un funeral. Hay quienes convierten el sufrimiento en una cicatriz, quienes lo convierten en una obsesión y quienes, como Martin Short , han pasado toda una vida transformándolo en combustible. «Mentiría si dijera que para mí la comedia proviene del dolor; es al contrario, proviene de mi vida entera», explica el actor en 'Marty, life is short', que se acaba de estrenar en Netflix y cuenta como antes de las pérdidas, antes de las tragedias que marcarían su biografía, y también después, hubo luz. Mucha luz. Short era el menor de cinco hermanos y creció con la sensación de que todo era posible. Los mayores le sacaban años, le protegían y le hicieron creer que la vida era fabulosa. Llegó a la adolescencia sin demasiadas inseguridades, convencido de que hablar con una chica era tan natural como respirar y de que un rechazo decía más de ella que de él. Nunca pareció especialmente preocupado por encajar ni por parecerse a nadie . Mientras otros jóvenes aprendían a esconder sus rarezas, él aprendía a exhibirlas. Años después construiría una carrera entera sobre personajes extravagantes, excesivos y encantadoramente ridículos, pero esa confianza despreocupada ya estaba allí desde el principio. La alegría puede servir para atravesar el dolor, porque dolor no le ha faltado con la pérdida de sus padres, de su hermano, de su mujer, de sus grandes amigos, recientemente de su hija...; pero rara vez lo hace en soledad. En la vida de Martin Short siempre aparece la amistad cuando todo amenaza con oscurecerse. Por eso no extraña que los primeros compases de su documental estén construidos con vídeos caseros y testimonios de quienes han compartido el viaje con él. Tom Hanks, Steve Martin, Eugene Levy, Catherine O'Hara. Más que compañeros de profesión parecen una familia escogida. Levy además ocupa un lugar especial. Ambos coincidieron cuando eran jóvenes estudiantes en Canadá y compartieron piso. Años después seguirían recordando aquellas jornadas de incertidumbre, cuando la fama era apenas una posibilidad remota. En la trayectoria de Short abundan los éxitos, pero son estas amistades las que explican mejor quién es. Y eso también demuestra en su documental porque parece que siempre entendió que el talento abre puertas, pero son las personas quienes te ayudan a cruzarlas. Tampoco se entiende la vida de Martin Short sin Nancy Dolman . Durante décadas fueron una de esas parejas que servían de referencia a su entorno. Nancy era actriz, pero decidió apartarse de los focos mientras Short construía una carrera cada vez más visible. En público parecían inseparables; en privado, también. Cuando ella murió en 2010 tras una larga enfermedad , Short perdió algo más que a su esposa, perdió a la persona que mejor conocía todas sus versiones. El golpe fue devastador, pero también reveló algo esencial de su carácter y es que nunca permitió que el dolor se convirtiera en el único relato de su vida. Solo hay una relación que compite en importancia con la que mantuvo con Nancy: la que ha construido durante décadas con Steve Martin. Su amistad comenzó como una colaboración profesional y terminó convirtiéndose en una de las más sólidas de Hollywood. Juntos han compartido escenarios, giras, películas y algunas de las conversaciones más importantes de sus vidas. Se conocen tan bien que han convertido su amistad en parte del espectáculo. «Mi carrera ha sido un fracaso un 80% y no está nada mal ese porcentaje», reconoce Short en unos de los momentos del documental. Antes de convertirse en una estrella pasó por innumerables audiciones fallidas, proyectos olvidados y oportunidades que nunca llegaron a materializarse. Luego llegó el salto a Saturday Night Live, las películas, Broadway, los especiales de televisión y una galería de personajes que lo convirtieron en uno de los grandes cómicos de su generación. Pero nunca perdió la perspectiva. «Este negocio requiere talento, suerte y resistencia. Puedes tener talento y tenacidad, soportar los golpes, pero sin la confianza de salir ahí y fracasar no lo lograrás». Martin Short ha vivido mil y una vidas sobre los escenarios y frente a las cámaras, pero experimentó una nueva en primera persona gracias a 'Solo asesinatos en el edificio'. Cuando muchos actores de su generación contemplaban ya el tramo final de sus carreras, Short encontró un público completamente nuevo. La serie le permitió demostrar que seguía siendo tan brillante como siempre y, además, descubrir una química extraordinaria con Selena Gómez. Junto a Steve Martin formó un trío que conquistó a varias generaciones. Hay una paradoja constante en la vida de Martin Short. Cuantas más pérdidas acumulaba, más empeño parecía poner en proteger la alegría. Quienes le conocen hablan de alguien incapaz de instalarse en la amargura. Quizá por eso Martin Short sigue resultando tan fascinante. No por los premios, ni por los personajes, ni siquiera por las décadas que lleva haciendo reír. Lo extraordinario es que ha conseguido algo mucho más difícil, que es demostrar que la alegría no es ingenuidad. Que se puede conocer perfectamente el dolor y aun así elegir la sonrisa. Que una vida atravesada por las pérdidas puede seguir siendo una celebración. Y que, a veces, el acto más valiente no consiste en soportar los golpes, sino en seguir encontrando motivos para sonreír después de ellos.