Gerena ha dado este domingo el último adiós a Ángela, la joven de 20 años que murió el pasado viernes presuntamente a manos de su padre, quien después se quitó la vida. El municipio sevillano se volcó en una despedida marcada por el dolor, el silencio y el cariño hacia una familia golpeada por una tragedia difícil de asumir.La joven, que quería ser psicóloga y acababa de completar el primer curso de la carrera en Jaén, fue despedida en la parroquia de la Purísima Concepción, situada en la parte más alta del pueblo. Allí se congregaron centenares de personas para acompañar a sus familiares, especialmente a su madre, Rosa Mari.La misa estaba prevista a las siete de la tarde. Hacía 40 grados y España disputaba su segundo partido del Mundial de fútbol, pero en Gerena todo quedó en un segundo plano. Lo importante estaba en la iglesia, en la calle y en el abrazo colectivo a una familia que recibió el apoyo de vecinos, amigos, compañeros y representantes municipales.Desde las seis y veintiocho, cuando empezaron a sonar las campanas, la entrada del templo se convirtió en un desfile constante de personas. Acudieron amigos de Ángela, vecinos, concejales, el exalcalde Javier Fernández, compañeros de colegio e instituto de la joven y compañeros del claustro del colegio Fernando Feliú, donde desde hace años trabaja su madre.Un funeral breve y una despedida llena de mensajesA falta de siete minutos para las siete, los dos coches fúnebres subieron por la cuesta de la calle José Salguero Roldán, El Hermano, que fue párroco de Gerena hasta su fallecimiento en 2018. En uno iba Ángela. En el otro, las coronas que no cabían en el primer vehículo. El féretro fue recibido en plena calle por el actual párroco de la Concepción, Mario García Lobato, nombrado hace menos de un año. El sacerdote bendijo la caja y pronunció una breve oración antes de que seis hombres de la familia llevaran a la joven hasta el interior de la iglesia.Sobre el féretro descansaba una corona con un mensaje: "Tu sonrisa siempre en nuestro recuerdo". No fue el único texto que resumió el dolor de quienes la querían. En los laterales del coche fúnebre se colocaron ocho coronas, todas cargadas de emoción.Una de ellas llevaba el mensaje de su madre: "Mamá siempre estará contigo". Otra, de sus hermanos y sobrinos, decía: "Titos y primos siempre te llevaremos en el corazón". También estaba la de sus abuelos y padrinos: "Nunca te olvidarán".La misa duró unos veinte minutos. Mientras se celebraba el funeral en el interior del templo, fuera aguardaban en silencio dos policías locales y los dos empleados de Interfunerarias que habían trasladado los coches desde el tanatorio El Recuerdo.También hubo coronas de los compañeros y compañeras del CEIP Fernando Feliú, el colegio donde trabaja Rosa Mari, y del IES Gerena, centro igualmente sacudido por la tragedia tras el apuñalamiento de Aarón a sus puertas hace un año y medio. Los amigos de la infancia de Ángela también estuvieron presentes en ese último homenaje. Entre las coronas se leía "Con cariño de la clase 6ºB y tutora" y otra llegaba firmada "con todo el cariño de Las Cebras".Mensajes de dolor y consuelo para la familiaEl duelo por la muerte de Ángela también se ha dejado sentir en redes sociales, donde numerosos vecinos y allegados han expresado su consternación y han trasladado mensajes de cariño a la familia, especialmente a su madre. “No hay palabras para describir lo sucedido con un dolor tan profundo que se crea una herida que nunca cicatriza. Ángela, descanse en paz y vuela alto”, escribió una vecina en uno de los mensajes compartidos tras conocerse la tragedia.Otros comentarios apelaban al recuerdo y al amor de quienes la conocieron: “Que el amor de quienes la conocieron y los hermosos recuerdos compartidos les brinden fuerza y consuelo en estos momentos tan difíciles. Descansa en paz, Ángela”. También se han sucedido los mensajes de pésame dirigidos a toda la familia. “Descansa en paz, hija mía, mi más sentido pésame para toda la familia, fuerza para sobrellevar este dolor tan horrible”, señaló otra vecina.Las palabras de apoyo a Rosa Mari, la madre de Ángela, han sido constantes. “Descanse en paz, mi más sentido pésame y mucha fuerza para Rosa Mari y su familia”, decía otro de los comentarios. Entre los mensajes más emotivos, algunos se dirigían directamente a la joven: “Descansa en paz, angelito”. Otro texto añadía: “Descansa en paz, preciosa Ángela, no era tu momento por tu juventud, tus ganas de vivir, tus ilusiones”.La mayoría de los comentarios coinciden en una misma idea: pedir fuerza y consuelo para la familia en medio de un dolor inmenso. “D.E.P. Que desde ahí arriba tú le mandes la fuerza y el consuelo que necesitan a tu madre y familiares por tu partida”, escribió otra vecina. A las 19.25, las campanas volvieron a sonar. La misa había terminado y quienes habían asistido comenzaron a salir del templo. Seis minutos después, con el féretro de nuevo en el coche fúnebre, cesó el hilo musical del luto.Los familiares, con una enorme contención y dignidad, se situaron tras el coche y la comitiva emprendió el camino hacia el cementerio de San José. Detrás, en coche, marchó su madre. Poco después, los restos de Ángela reposaban ya en el camposanto.Gerena cerró así una tarde de duelo colectivo. Un pueblo entero acompañó a una joven que se marchó demasiado pronto y a una familia que recibió el calor de centenares de personas en uno de los momentos más duros de sus vidas. Los mensajes de cariño, las coronas y el silencio compartido dejaron una misma imagen: la de un municipio unido en torno a la memoria de Ángela.