Durante medio siglo, ningún avión de pasajeros ha podido cruzar Estados Unidos más rápido que el sonido, y nadie esperaba que la cosa cambiase de un plumazo, pero el veto al vuelo supersónico sobre Estados Unidos tiene los días contados. Una orden ejecutiva firmada el 6 de junio de 2025 ordena a la agencia que controla la aviación civil del país, la FAA, desmontar una prohibición que lleva en pie desde 1973, cuando viajar a esa velocidad todavía parecía estar a la vuelta de la esquina.Según recoge AirwaysMag, el cambio es de fondo. Hasta ahora la ley prohibía volar rápido, sin más. A partir de la nueva norma lo que se prohíbe es hacer ruido: si un avión supera la velocidad del sonido pero no se oye nada desde el suelo, podrá volar. El problema nunca fue la velocidad en sí, sino el estampido que la acompaña.¿Por qué molesta tanto volar rápido? Cuando un avión rompe la barrera del sonido, genera una especie de trueno que viaja con él y golpea el suelo a su paso. No es un ruido puntual: es una franja de varios kilómetros de ancho que se arrastra por debajo del avión durante todo el trayecto. Imagina un portazo gigante recorriendo el país de costa a costa. Esa es la razón por la que en 1973 se cerró el cielo a los vuelos supersónicos.Y no era una exageración de los vecinos. En 1964, en Oklahoma City, las autoridades hicieron una prueba brutal: durante meses lanzaron ocho vuelos supersónicos al día, mañana tras mañana, hasta acumular 1.250 estampidos. El resultado fue que cuatro de cada diez vecinos llegaron a pensar que el ruido les había agrietado las casas. En otras pruebas anteriores, los estampidos llegaron a reventar cristales. Con esos antecedentes, la prohibición se entiende sola.El gran perjudicado de aquella norma fue el Concorde, el mítico avión supersónico que voló desde 1976. Como no podía hacer ruido sobre tierra, solo le quedaba acelerar de verdad mientras cruzaba el océano, lo que le dejaba muy pocas rutas rentables, y esa falta de trayectos donde ganar dinero fue una de las cosas que lo hundió. Curiosamente, su sucesor promete justo lo que él nunca pudo, unir Madrid y Nueva York en menos tiempo del que tarda hoy un vuelo normal.¿Qué ha cambiado para que ahora sí? United Airlines Overture BoomLa respuesta es que la tecnología ha aprendido a callar ese trueno. La NASA y Lockheed Martin llevan años desarrollando un avión experimental, el X-59, diseñado para que su estampido no suene como un cañonazo, sino más bien como el portazo de un coche oído desde la acera de enfrente. La idea es demostrar que se puede volar rapidísimo sin reventarle los nervios a quien vive debajo. Su próximo vuelo de pruebas está previsto para 2026.Quien más frota las manos con todo esto es Boom Supersonic, una empresa nacida en 2014 que prepara un avión llamado Overture para empezar a volar en 2030. Promete cruzar el cielo a casi el doble de la velocidad del sonido llevando entre 64 y 80 pasajeros por viaje, y ya tiene encargos por hasta 130 aparatos de aerolíneas como United, American o Japan Airlines. Su prototipo de pruebas, el XB-1, ya rompió la barrera del sonido dos veces sobre el desierto de California.El fundador de Boom, Blake Scholl, lo celebró en redes con un eufórico "Supersonic is back, baby!", mientras Michael Kratsios, asesor científico de la Casa Blanca, defendía que cualquier estadounidense debería poder volar de Nueva York a Los Ángeles en menos de cuatro horas. Pero la velocidad sola no basta: lo que de verdad decide la partida es que los nuevos diseños logren correr mucho gastando poco, el talón de Aquiles que llevó al Concorde a la ruina y del que depende todo el futuro del avión supersónico.Conviene no venirse arriba todavía. Mientras unos vuelven a soñar con la velocidad, casi toda la industria lleva años apostando por lo contrario, aviones que gastan menos en lugar de volar más rápido, y por ahí va precisamente el rediseño aerodinámico de Airbus con inteligencia artificial y superordenadores. Y, sobre todo, la FAA aún tiene que escribir la norma de verdad: entre la firma de un papel y el día en que compres un billete supersónico hay todavía años de pruebas por delante.