Biblioteca Marvel El asombroso Spiderman 15 Crisis en el campus

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Edición original: The Amazing Spider-Man 68-70, The Spectacular Spider-Man 2 y Not Brand Echh 11 (Marvel Comics, 1968 – 1969)Edición nacional/España: Biblioteca Marvel 109. El Asombroso Spiderman 15 (Panini Cómics, 2025)Guion: Stan LeeDibujo: John RomitaEntintado: Jim Mooney, Frank GiacoiaTraductor:: Santiago García y Rafael MarínCorrector: Francisco López y Bruno OriveRealización: Forja DigitalFormato: Rústica con solapas. 160 páginas. 13,95€El despertar de Osborn y la amenaza de KingpinSon varios los motivos que hacen de esta entrega de la Biblioteca Marvel de El asombroso Spiderman una auténtica joya. Por un lado, arranca con la segunda y última entrega de The Spectacular Spider-Man, una obra de incalculable valor y que en España no se publicaría hasta el año 2001 en Spiderman de John Romita Especial Primavera 2001; y, por otro lado, porque arranca la “Saga de la tablilla”, una de las historias que los lectores recuerdan con más cariño de esta etapa, en la que Spiderman se las tendría que ver con un desatado Kingpin y en la que Stan Lee, John Romita Sr. y Jim Mooney estarían especialmente inspirados.The Spectacular Spider-Man nació como una oportunidad de ofrecer una voz diferente a las aventuras del arácnido en cuanto a formato y contenido. Son varios los puntos que le otorgaban esa singularidad: el hecho de no tener en portada el sello del Comics Code y, por tanto, no estar sujeto a sus estrictas normas; su publicación en formato magazine y blanco y negro, así como su mayor extensión respecto a los números de la serie regular. ¿Cuál es el problema? Que esta iniciativa nació muerta dadas las pocas ganas de arriesgar del por entonces responsable editorial Martin Goodman. En declaraciones recogidas en el prólogo escrito por Julián Clemente e incluido en este volumen, Stan Lee ya denotaba su frustración ante determinadas decisiones y, sobre todo, ante las incoherencias que en ocasiones tenía que sufrir. Por un lado, las directrices de Goodman eran las de no hacer ruido, en buena medida por el “miedo” de que, si los ingresos se disparaban, esto implicase una inspección fiscal por parte del gobierno, pero, a su vez, cuando las ventas estaban por debajo de lo esperado, este le exigía a Stan Lee medidas imaginativas para poder levantarlas; toda una incongruencia que enojaba al guionista. El caso es que, tras el éxito de la primera entrega y ya con la segunda en preparación, Goodman se descolgó con varias decisiones cuanto menos cuestionables y que desnaturalizaban la serie. Por un lado, prescindir del blanco y negro para publicarla en color; por otro lado, quería prescindir del tamaño magazine para publicarlo en tamaño comic-book; y, por último, incluir el sello del Comics Code, con todo lo que ello implicaba. De estas tres decisiones editoriales, tan solo pudo Stan Lee salvar la del tamaño; con el resto tendría que acatar las órdenes de su responsable.A buen seguro que esta disparidad de criterios terminó afectando a la serie, ya que tras esta segunda entrega no tendría continuidad. Con todo, Stan Lee, y quién sabe si para evidenciar que un formato “especial” podía contener historias “especiales”, optaría para esta segunda entrega por retomar la trama de Norman Osborn, quien, recordemos, había perdido la memoria en el último enfrentamiento con Spiderman y no recordaba ni quién se ocultaba tras la máscara del lanzarredes ni sus actividades como Duende Verde; y, por tanto, convirtiendo esta segunda entrega de The Spectacular Spider-Man, con el revelador título de “El duende vive”, en un eslabón imprescindible para todo fan del personaje; es decir, una derrota agridulce para Stan Lee. Más allá de su importancia histórica, estamos ante una aventura que roza la excelencia. Es más que palpable la tensión existente entre Norman y Peter, así como cómo mueve Stan Lee los hilos de los diferentes personajes: Gwen Stacy, George Stacy, J. J. Jameson, Harry y Mary Jane, y los dos protagonistas absolutos: Peter y Norman. Y a todo esto hay que sumarle un John Romita superlativo, acompañado con los acabados de Jim Mooney y Frank Giacoia, regalando a los lectores su habitual capacidad para transmitir emociones en los rostros de los personajes y plasmar como pocos tanto las escenas cotidianas como las de acción. Cabe destacar la doble página con la que se abre la entrega o la secuencia del “despertar” de Norman. #tdi_1 .td-doubleSlider-2 .td-item1 { background: url(https://www.zonanegativa.com/imagenes/2026/06/spectacular_spiderman_2_p2-160x120.jpg) 0 0 no-repeat; } #tdi_1 .td-doubleSlider-2 .td-item2 { background: url(https://www.zonanegativa.com/imagenes/2026/06/spectacular_spiderman_2_p3-160x120.jpg) 0 0 no-repeat; } #tdi_1 .td-doubleSlider-2 .td-item3 { background: url(https://www.zonanegativa.com/imagenes/2026/06/spectacular_spiderman_2_p4-160x120.jpg) 0 0 no-repeat; } #tdi_1 .td-doubleSlider-2 .td-item4 { background: url(https://www.zonanegativa.com/imagenes/2026/06/spectacular_spiderman_2_p5-160x120.jpg) 0 0 no-repeat; } 1 de 4 La sola inclusión de esta historia ya le daría un aura de imprescindible, pero es que, a continuación, en la entrega The Amazing Spider-Man #68, arranca la Saga de la tablilla. Curiosamente, esta es la historia que perdura en la memoria de muchos fans, pero los números comprendidos entre The Amazing Spider-Man #68 y #70 fueron relevantes, ya que funcionan casi como una cápsula del tiempo de los conflictos sociales de finales de los años sesenta. Entre 1967 y 1970, los campus universitarios de Estados Unidos fueron escenario de manifestaciones constantes. Los estudiantes protestaban por motivos tan relevantes como la Guerra de Vietnam, los derechos civiles y la igualdad racial, el coste de la educación y las condiciones de vida estudiantil, la autoridad de las administraciones universitarias o la presencia de empresas vinculadas al complejo militar-industrial en las universidades.Cuando Stan Lee y John Romita publican Crisis en el campus en 1969, estas protestas ocupaban diariamente las noticias. El movimiento estudiantil se había convertido en uno de los grandes temas de debate nacional. Lo curioso es que Marvel evita posicionarse de forma tajante. Los estudiantes del cómic no protestan contra Vietnam ni contra el racismo, sino por una cuestión de vivienda universitaria: quieren que un edificio sirva para alojar a estudiantes necesitados en lugar de beneficiar a visitantes o antiguos alumnos. Es una reivindicación social bastante razonable y cercana a los debates reales sobre el acceso a la educación. Sin embargo, Stan Lee también muestra cierto temor hacia la radicalización. El personaje de Josh, uno de los líderes estudiantiles, está dispuesto a ocupar el edificio por la fuerza. Peter Parker simpatiza con la causa, pero no con los métodos más agresivos. Es ahí donde entra también en escena Randy Robertson, hijo de Robbie Robertson. Randy es uno de los primeros personajes afroamericanos recurrentes en el entorno universitario de Peter. Su presencia refleja el esfuerzo de Marvel por incorporar la realidad racial de la época en sus historias, algo que sería cada vez más visible durante los años setenta.Volviendo a la otra trama de la que se sustenta este volumen, tenemos una tablilla expuesta en la universidad y con un valor a nivel arqueológico incalculable, suficiente para que Wilson Fisk decida hacerse con ella, y Peter, envuelto en medio de la trifulca estudiantil, se dará de bruces con el intento de Fisk de hacerse con dicha tablilla, teniendo lugar entre ambos un intenso y desigual combate.El trabajo de John Romita en estas entregas sigue rayando a un nivel sencillamente espectacular, con una narrativa brillante y una especial sensibilidad para tratar las escenas tanto entre Peter y Gwen Stacy como aquellas que tienen lugar en la universidad con las revueltas. Solo por el trabajo de John Romita ya vale la pena esta serie, pero es que encima Stan Lee estaba en un momento de forma envidiable, con lo que el resultado final no puede ser más maravilloso.A nivel de extras, este volumen incluye un prólogo de Julián Clemente, como siempre muy interesante, bien documentado y aportando información al lector para contextualizar la historia. Los correos de los lectores después de cada entrega, una historia de humor corta publicada en Not Brand Echh #11, la reproducción de varias páginas de bocetos de John Romita y la cronología de Lidia Castillo, que es de lo más interesante para ubicar temporalmente lo que estaba sucediendo no solo en el universo Marvel, sino también en la vida real y como colofón un epílogo firmado por John Romita.Ni que decir tiene que estamos ante una etapa imprescindible del trepamuros y, por tanto, la edición perfecta para poder leerla y disfrutarla.Lo mejor• La importancia de las dos historias que se incluyen en este volumen.• El increíble trabajo de John Romita• Stan Lee está especialmente acertado en estas entregas.Lo peor• Os animo a encontrar algo.