Argüello: «La visita del Papa nos ha desbordado, en las expectativas y en lo vivido»

Wait 5 sec.

Menos de cuatro días después de su partida en el Falcon del Rey , la primera valoración oficial de la Conferencia Episcopal tras la visita de León XIV a España ha dejado una conclusión clara: el viaje no termina con la marcha del Papa. El «ahora os toca a vosotros», que el Pontífice le señaló al presidente de los obispos españoles, Luis Argüello, ha sobrevolado la rueda de prensa con la que la Iglesia española ha hecho balance de los siete días que León XIV estuvo en España. «La visita nos ha desbordado, en las expectativas y en lo que hemos vivido», ha admitido el presidente de la Conferencia Episcopal al abrir su intervención, que ha estado marcada tanto por el tono de agradecimiento como por la conciencia de la nueva etapa que la Iglesia española tiene por delante. «La llamada que ha hecho el Papa a una presencia pública de la Iglesia, a un ejercicio en acto de la Doctrina Social de la Iglesia, no como doctrina sino como praxis, pues ese es un acento muy fuerte», ha subrayado Argüello entre los retos que ahora se les presentan. Junto a esa presencia pública de la fe, los obispos han visto en los discursos y acciones del Papa durante su viaje una invitación a dialogar con la sociedad desde una propuesta católica. En concreto, ha definido la intervención de León XIV como «un discurso católico, es decir, que dialoga con la complejidad». «El mundo que vivimos es complejo y la sociedad está fragmentada; el fruto maduro de eso es la polarización y eso no se soluciona de la noche a la mañana, porque es un vértigo, una bola de nieve que no para de crecer», ha analizado. Desde esa perspectiva, «la presencia del Papa y en concreto el discurso a las Cortes supone una llamada de atención serena y respetuosa, distinguiendo la autonomía de los distintos foros, con una propuesta de la escucha mutua y del diálogo«, ha explicado el también arzobispo de Valladolid. Y en ese sentido ha puesto en valor las influencias del Papa, desde su encíclica Magnifica humanitas hasta san Agustín y, en concreto, las Confesiones, con las que «ha querido bajar al corazón humano y con la Ciudad de Dios con la que ha querido coloquiar en la ciudad de los hombres». En esa misma línea, Argüello también ha defendido que el Papa ha sido capaz de acercarse a las heridas concretas de nuestro tiempo. «Tanto el Papa como el pueblo de Dios nos invitan a mirar a la cruz iluminada, para desde ahí asomarnos a los crucificados de la historia, de nuestro tiempo», afirmó. Y ha señalado quiénes son esos crucificados a los que León XIV ha querido acercarse: «niños, presos, inmigrantes, jóvenes». «El Papa ha querido bajar al sufrimiento de las personas», ha insistido. Y ha resaltado que «ha tenido la sabiduría de ofrecer una luz a todas estas cruces, para que surgiera una esperanza». Para Argüello, «el viaje ha tenido un corazón, el de ver la vida de la Iglesia en acto». Y ha destacado la forma en que León XIV ha mostrado cómo «la palabra, la celebración y la caridad de la Iglesia han sido ensalzadas con armonía en los diversos lugares donde ha acontecido la visita». En ese sentido, según han destacado, la imagen que mejor resume ese concepto fue la procesión del Corpus Christi celebrada en el centro de Madrid. «Jesús sale a las calles y las plazas, y el asfalto se transforma en una tierra florecida», ha evocado Argüello. «Ciertamente hemos vivido momentos muy emotivos», ha recordado el presidente de los obispos, en referencia a los varios testimonios que ha escuchado el Papa. «¿Quién no ha llorado en algunos momentos?», ha añadido. Pero «la emoción no quiere decir emotivismo ha advertido, recordando uno de los últimos documentos aprobados por la Conferencia Episcopal. «¿Cómo convertir la emoción en virtud y que la emoción y la razón se encuentren? Ahí está el desafío del acompañamiento», ha añadido, e indicado que »no vale apuntarse a la Iglesia sólo a la liturgia o sólo a los voluntariados«, pues son »vasos comunicantes«. Por su parte, el coordinador de la visita, Yago de la Cierva, ha querido poner el acento en la colaboración institucional que ha hecho posible el viaje. Ha llegado incluso a calificar de «sublime» la cooperación del Gobierno y ha agradecido expresamente el trabajo de distintos ministerios y administraciones. También ha elogiado la implicación de la Casa Real y ha recordado el gesto de Felipe VI al facilitar el traslado del Pontífice. Fernando Giménez Barriocanal, como coorganizador y responsable económico de la visita, se ha mostrado igualmente «sorprendido y conmovido» por lo vivido durante estos días. «Todos hemos experimentado algo nuevo», ha afirmado. A su juicio, León XIV ha conseguido elevar la mirada de los asistentes hacia quienes sufren. «Nos ha levantado la mirada a Cristo para encontrarnos con los sintecho, los pobres, los presos, con las víctimas de abusos, de trata, de adicciones, de soledad, de depresión, del rencor...». Giménez Barriocanal ha confirmado además que el coste final rondará los 26 millones de euros y que el impacto económico superará ampliamente los 150 millones previstos inicialmente. También ha tenido un momento para la autocrítica sobre la organización. «Creo que le hemos metido un tute al Papa excesivo», ha confesado. «Creo que ha sido una agenda excesiva». Además, ha reconocido que «no estuvimos bien atinados» con el dosier que planteaba que los grandes benefactores tenían garantizado un saludo personal con el Papa. Pese a los errores reconocidos, los organizadores consideran que el balance es inequívocamente positivo. «Lo importante era cómo León XIV ha podido llegar al corazón de tanta gente», ha concluido Barriocanal.