Cambiarán los empleados de Starbucks por unas horas los frappuccinos por las lecciones de Historia y de sensibilidad social en Corea el Sur. A la multinacional cafetera no la mueve una súbita inquietud por la formación humanista sino la urgente necesidad de sofocar un incendio que amenaza su balance anual: el causado por la mofa de las víctimas de una atroz masacre. No se recuerda en el país una campaña publicitaria más vejatoria y desvergonzada.Seguir leyendo....