Airbus se alía con la industria española para resucitar el FCAS de sus cenizas

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El gran caza europeo no se ha muerto del todo: ha cambiado de compañeros de viaje. Tras el portazo entre Francia y Alemania por el reparto del trabajo, Airbus ha buscado nuevos aliados para resucitar el proyecto, y los ha encontrado en la industria española. De las cenizas del FCAS empieza a levantarse una alianza con acento alemán y español.La ruptura se confirmó esta misma semana. El programa del Futuro Sistema Aéreo de Combate, el FCAS, había encallado por el pulso entre la francesa Dassault y la parte alemana que lidera Airbus sobre quién hace qué en el avión. Con el divorcio sobre la mesa, Airbus reaccionó deprisa y reunió a otras siete compañías alemanas en una nueva iniciativa.España, socia del FCAS desde 2019, tampoco se quedó quieta. Seis empresas del país, con Indra, GMV y Sener entre ellas, firmaron una declaración para ofrecer sus capacidades a un futuro caza europeo. La resurrección del proyecto, si llega, tendrá una pata española.Un divorcio por el reparto del trabajoEl choque venía de lejos. Según Infodefensa, Dassault y Airbus no lograron entenderse sobre el reparto de papeles en el desarrollo del nuevo avión, el corazón del programa. París quería un caza más ligero, capaz de operar desde portaaviones y de cargar armamento nuclear; Berlín lo prefería más rápido y polivalente, pensado para la superioridad aérea. Ese desencuentro acabó hundiendo el proyecto común.Los gobiernos prefieren no hablar de cancelación. Alemania y Francia han presentado el giro como una reorientación, lo que deja vivos otros pilares del FCAS como los drones, los sensores o la nube de combate, pendientes de un consejo ministerial en julio. El avión, el elemento más visible, es justo el que ha saltado por los aires tras años de tensiones. La fractura industrial es profunda.El relevo lo toma Berlín Airbus no esperó a que se enfriara el cadáver. En el Salón Aeronáutico de Berlín presentó el llamado Team Gen 6, una alianza con siete fabricantes alemanes para asumir el caza de sexta generación. La compañía ya había avisado de sus intenciones cuando se ofreció a desbloquear el futuro avión militar europeo. El gesto hacia Francia era un mensaje difícil de malinterpretar.La pieza española encaja en ese tablero. Las seis empresas nacionales se han alineado con los socios alemanes, y la prensa especializada ya perfila la alternativa de España a un FCAS herido. Airbus llegó a citarlas por su nombre al presentar una iniciativa que, dijo, supone «un emocionante paso para la soberanía europea».Lo que está en juego para MadridPara España no es un asunto menor. El país entró en el FCAS en 2019 con la promesa de ayudar a construir el caza que debía relevar a los Eurofighter y a los Rafale a partir de 2040, y con Indra al frente de partes sensibles como los sensores. Quedarse fuera ahora supondría perder años de trabajo y peso industrial.El futuro inmediato se decide en los despachos. Alemania y Francia aún tienen que aclarar qué hacen con el resto del programa, y la nueva alianza germano-española debe demostrar que puede sostener por su cuenta un caza tan complejo y caro. El avión europeo, de momento, sigue vivo. Lo que ha cambiado es el mapa de quién lo construye, ahora trazado entre Berlín y Madrid.