Los drones se han convertido en el gran dolor de cabeza de las guerras modernas. Ante esta realidad, la empresa emergente israelí Esh-Tech ha decidido presentar en la feria Eurosatory su propia alternativa: el DroneLight, un sistema de defensa láser diseñado específicamente para derribar aeronaves no tripuladas de pequeño tamaño. Mientras que las soluciones habituales basadas en la interferencia de radiofrecuencias pierden eficacia a medida que avanza la tecnología, esta startup ha preferido apostar por la destrucción física del objetivo. La mayoría de los láseres militares actuales son de onda continua; es decir, concentran el calor sobre un punto durante al menos diez o quince segundos hasta que el material se funde. El DroneLight hace alto distinto. Trabaja con un láser pulsado de solo 4 kilovatios que dispara ráfagas ultrarrápidas, a razón de cinco impactos por segundo. En la práctica, funciona de manera similar a una ametralladora invisible: hace agujeros en el fuselaje del dron, ya sea de plástico o metal, hasta inutilizarlo. Además, al consumir menos energía, resulta bastante más asequible y ligero que otros drones de mayor potencia, como el Lite Beam de Rafael, que requiere unos 10 kilovatios.El desafío del clima y la búsqueda de la precisión Este sistema antidrones puede ser montado en todo tipo de vehículosSin embargo, hay un inconveniente: el clima. La niebla, el polvo o el calor distorsionan la luz y reducen drásticamente su alcance. Para evitarlo, Esh-Tech ha desarrollado un software capaz de detectar variaciones en la atmósfera en cuestión de milisegundos. El sistema busca la mayor estabilidad en el aire para lanzar el disparo justo en el momento óptimo, lo que ayuda a mantener la precisión incluso en días calurosos. Cabe destacar que el equipo se ha diseñado pensando en ser compacto. La idea no es llevar un equipo de varias toneladas, sino un dispositivo que pueda instalarse en cualquier vehículo.El proyecto ya ha dado sus primeros pasos. El año pasado, durante unas pruebas, el prototipo consiguió derribar veinte drones. El plan de la empresa es tener el primer modelo operativo para el próximo mes de octubre, con la intención de fabricar las primeras unidades comerciales a principios de 2027. De momento, ya están en conversaciones con el Ministerio de Defensa israelí y esperan atraer el interés de compradores de Europa y Estados Unidos.