La defensa aérea de Ucrania vuelve a poner sobre la mesa una pregunta bastante incómoda para Washington: cuántos misiles Patriot puede seguir enviando sin dejar demasiado tocadas sus propias defensas. El respectivo sistema se ha vuelto fundamental para frenar ataques rusos con misiles balísticos, pero sus interceptores son caros, escasos y muy demandados.La preocupación ha llegado al Comité de Servicios Armados del Senado de los Estados Unidos, que ha pedido al Pentágono un informe detallado sobre si es posible acelerar las entregas de interceptores PAC-3 a Ucrania sin comprometer la preparación militar estadounidense.El problema no es solo enviar más, sino fabricarlos a tiempo La producción de este tipo de misiles no da a bastoLos Patriot son una de las piezas más valiosas de la defensa ucraniana porque pueden interceptar amenazas que otros sistemas no siempre logran defender. El inconveniente es que cada ataque ruso obliga a gastar misiles que no se reponen de un día para otro.Según la información que ha recogido el medio The War Zone, a finales de junio del año pasado Ucrania llegó a tener tan pocos como 16 interceptores Patriot en su arsenal. La cifra exacta es clasificada, pero sirve para entender la presión que sufre Kiev cuando Rusia lanza oleadas de misiles y drones contra ciudades como Kiev. We were receiving PAC-3 missiles from our partners in certain quantities, but later that monthly volume was cut several times over. It wasn’t due to a lack of funding, but because of the war in the Middle East. This affected different types of weapons. Whatever we could, we… pic.twitter.com/qwPFydwAzC— Volodymyr Zelenskyy / Володимир Зеленський (@ZelenskyyUa) June 3, 2026 El Senado quiere que el Pentágono explique cuántos PAC-3 necesitará Ucrania en los próximos 12 meses, cuántos podrían salir de los inventarios estadounidenses y qué impacto tendría eso en los planes militares de EE. UU. También pide estudiar si otros países que operan Patriot pueden aportar misiles, con Washington reponiendo después de esas reservas.La realidad es que la cuestión de fondo no es nueva. El Ejército estadounidense ya busca un interceptor más barato para complementar al Patriot, precisamente porque gastar misiles de varios millones contra amenazas más baratas se ha convertido en un problema estratégico.Ucrania necesita defensas ahora, pero la industria va más lentaLa compañía Lockheed Martin está aumentando la producción del PAC-3 MSE, la versión que sigue fabricando actualmente, con el objetivo de llegar a 2.000 interceptores al año. Aun así, los informes que se han dado a conocer apuntan a que la producción actual ronda una base de unos 650 al año, repartidos entre Estados Unidos, aliados y socios.Ese ritmo no encaja para nada bien con una guerra de desgaste. Ucrania necesita misiles para sobrevivir a los ataques rusos, pero Estados Unidos también debe pensar en sus propias reservas, en sus compromisos con aliados y en posibles crisis futuras. Las dudas del Congreso nacen justamente ahí: ayudar a Kiev sin vaciar demasiado el almacén.La presión militar ucraniana tampoco se limita a la defensa aérea. En paralelo, el país intenta compensar la falta de personal y reducir riesgos con nuevas tecnologías, como muestra su plan de desplegar 25.000 robots terrestres en el frente. Pero contra misiles balísticos, los robots no sirven, pues ahí siguen mandando sistemas como Patriot.El informe solicitado al Pentágono deberá llegar antes del 1 de octubre de 2026. Para entonces, Washington tendrá que ver si puede enviar más interceptores a Ucrania, así como también quién paga el coste industrial y cuánto riesgo está dispuesto a asumir en sus propias defensas.