Durante más de once años, MAVEN observó la parte alta de la atmósfera de Marte y siguió la manera en que el Sol arranca sus gases. Su misión principal debía durar solo un año. La sonda multiplicó por diez aquella previsión y además sirvió como repetidor para los vehículos de la superficie.El final llegó sin una avería anunciada. El 6 de diciembre de 2025, la nave pasó detrás del planeta durante una órbita ordinaria y dejó de comunicarse con la Tierra. Antes de ocultarse, todos sus sistemas funcionaban con normalidad según la telemetría recibida.Los controladores buscaron una señal durante meses y enviaron órdenes para reiniciar los ordenadores de a bordo. La NASA creó en febrero un comité para reconstruir lo sucedido. Su conclusión es tajante: MAVEN ya no puede recuperarse ni continuar la ciencia o el enlace de datos.La pista escondida en la radio El rover Curiosity aterrizó en Marte en 2012 y también forma parte de la iniciativa de la NASA para entender mejor el funcionamiento de MarteLas antenas de la Red del Espacio Profundo no recibieron la señal normal cuando la nave reapareció. Sin embargo, el análisis de grabaciones abiertas de radio rescató un breve fragmento de información. Mostraba a MAVEN en modo seguro y con una rotación anormalmente rápida, acompañada por un cambio en su trayectoria. Interesting Engineering recoge ese giro como la clave que permitió explicar el silencio después de la ocultación. Un episodio de comunicaciones interrumpidas puede ser rutinario en Marte; esta vez escondía una emergencia irreversible.Al girar sin control, los paneles solares dejaron de orientar correctamente su superficie hacia el Sol. Las baterías se agotaron durante las horas siguientes y el transmisor perdió alimentación. Sin radio ni energía suficiente, la nave quedó fuera del alcance de cualquier orden enviada desde la Tierra. La situación recuerda el cuidado con el que la NASA apaga instrumentos de la Voyager 1 para conservar cada vatio disponible.El comité todavía no ha identificado qué inició el giro. Su informe final deberá estudiar fallos mecánicos, errores de control y otros sucesos capaces de alterar una nave que parecía sana minutos antes. La secuencia explica la pérdida de energía, pero el primer eslabón permanece abierto.Un archivo para entender el planeta La sonda MAVEN en Marte en un render de la NASAMAVEN llegó a la órbita marciana en septiembre de 2014 tras recorrer más de 700 millones de kilómetros. Sus instrumentos midieron la ionosfera, el viento solar y la fuga de gases al espacio. Gracias a ellos, los científicos comprobaron que las tormentas solares aceleran la erosión atmosférica y ayudaron a reconstruir cómo Marte pasó de ser un mundo con agua a un desierto frío. Las observaciones complementaron los indicios de agua líquida marciana obtenidos por otros orbitadores.La sonda también retransmitió información de Curiosity y Perseverance cuando volaban sobre ella. Cuatro orbitadores estadounidenses y europeos asumirán ahora esa tarea, por lo que la agencia no prevé perder ciencia de los vehículos de superficie. Marte conserva además otras máquinas silenciosas, como la sonda InSight, cuyo final mostró la dureza del polvo y la distancia. Cada relevo reduce la capacidad sobrante de una red espacial envejecida.La NASA archivará todos los datos para que sigan disponibles durante décadas. También investigará la causa inicial del accidente, una lección valiosa para futuras misiones humanas que necesitarán comunicaciones y protección frente a la radiación. MAVEN ha dejado de hablar, pero su registro seguirá contando la historia de la atmósfera que Marte perdió.