Lo más sencillo es pensar: están locos. Y punto. Nadie en su sano juicio (si es que alguien puede mantenerse siempre en su sano juicio) tomaría una decisión así, a los 33 días de haber rozado la muerte o, como poco, la posibilidad de quedarse tetrapléjico. Ellos mismos entienden a los que piensan así, pero es su pasión, no su profesión, no su trabajo, no su deber: su pasión.Seguir leyendo....