Doce años de reinado de Felipe VI, el rey que hereda una crisis y busca asegurar una Corona para el siglo XXI

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El 19 de junio de 2014, Felipe VI accede al trono en uno de los momentos más delicados para la monarquía española desde la Transición. La abdicación de Juan Carlos I, el desgaste institucional provocado por diversos escándalos y una creciente desafección ciudadana obligan al nuevo rey a emprender una profunda estrategia de renovación.Desde entonces, su reinado transcurre entre desafíos políticos inéditos, como el fin del bipartidismo, el desafío independentista catalán, la pandemia de covid-19 o las consecuencias de la DANA de Valencia, mientras impulsa medidas de transparencia dentro de la Casa Real y prepara a la princesa Leonor para asumir algún día la Jefatura del Estado.España cambia de rey en tiempos de incertidumbreNuestro país vive en 2014 una etapa de profunda transformación política y social. La crisis económica todavía deja huella, la confianza en las instituciones se encuentra bajo mínimos y emergen nuevas fuerzas políticas que cuestionan el sistema surgido de la Transición. En ese contexto, Juan Carlos I anuncia su abdicación tras casi cuarenta años de reinado. El monarca que había sido una figura clave en la consolidación de la democracia abandona el trono con una imagen erosionada por diversos escándalos y polémicas. La Corona afronta entonces una de las mayores crisis de legitimidad de su historia reciente y deposita sus esperanzas en el relevo generacional.Una Corona para nuevos tiemposLa proclamación de Felipe VI, el 19 de junio de 2014, despierta expectativas muy distintas entre la ciudadanía y la clase política. Sus partidarios ven en él una oportunidad para modernizar la institución y recuperar la confianza perdida; sus detractores reclaman abrir un debate sobre la forma de Estado e incluso someter la monarquía a referéndum.En su primer discurso como rey, Felipe VI promete una monarquía renovada, ejemplar, cercana y adaptada a los desafíos del siglo XXI. Desde el inicio de su reinado intenta proyectar una imagen de profesionalidad, neutralidad institucional y servicio público para reforzar el papel constitucional de la Corona.Cortafuegos en la ZarzuelaLos primeros años del reinado están marcados por la necesidad de gestionar las consecuencias de los escándalos que afectan a la Familia Real. El Caso Nóos, protagonizado por Iñaki Urdangarin y que termina salpicando a la infanta Cristina, provoca un fuerte desgaste para la institución.Felipe VI impulsa medidas destinadas a marcar distancias con esas polémicas: retira a su hermana el título de duquesa de Palma, aparta a los implicados de la actividad institucional y profundiza en los mecanismos de transparencia de la Casa Real. Más tarde, cuando las informaciones sobre las finanzas de Juan Carlos I vuelven a situar a la monarquía en el centro de la controversia, el rey renuncia públicamente a la herencia personal de su padre y le retira la asignación que percibe de los Presupuestos de la Casa del Rey, en una de las decisiones más contundentes de su mandato.Un árbitro en tiempos de tormentaLa etapa de Felipe VI coincide con algunos de los episodios más complejos de la historia reciente de España. La fragmentación parlamentaria derivada de la ruptura del bipartidismo obliga al monarca a protagonizar un número récord de rondas de consultas para proponer candidatos a la Presidencia del Gobierno. En 2017 participa junto a miles de ciudadanos en la gran manifestación de repulsa tras los atentados yihadistas de Barcelona y Cambrils. Ese mismo año afronta el desafío independentista catalán y pronuncia un discurso institucional tras el referéndum ilegal del 1 de octubre que recibe elogios de quienes defienden la unidad del Estado y críticas de los sectores soberanistas. Más adelante, durante la pandemia de covid-19, la Corona trata de transmitir cercanía y estabilidad institucional en medio de la emergencia sanitaria.En 2024, la visita de Felipe VI y la reina Letizia a las zonas afectadas por la DANA de Valencia vuelve a situar al monarca en primera línea, entre muestras de apoyo, emoción y también momentos de tensión ciudadana.Leonor, el horizonte de la instituciónMientras Felipe VI consolida su papel como jefe del Estado, la Casa Real trabaja ya en la formación de la siguiente generación. La princesa Leonor asume progresivamente mayores responsabilidades institucionales y completa una preparación académica y militar diseñada para ejercer algún día la Corona. Su juramento de la Constitución al alcanzar la mayoría de edad simboliza la continuidad dinástica y la voluntad de la institución de proyectarse hacia el futuro.Doce años después de la proclamación de Felipe VI, el debate sobre la monarquía sigue abierto en la sociedad española, pero la figura de Leonor representa para muchos la posibilidad de una nueva etapa. El futuro de la Corona dependerá, en buena medida, de su capacidad para mantener la ejemplaridad, la utilidad institucional y la conexión con una ciudadanía cada vez más exigente.