La Selección Española ha firmado en el estreno del Mundial uno de los partidos oficiales más grises que se le recuerdan en los últimos años. Para quien sea supersticioso, puede recordar al Mundial de 2010, donde el primer partido del campeonato que valió una estrella empezó con una incomprensible derrota ante Suiza. Como también palmó Argentina ante Arabia Saudí en 2022. Para quien no crea en esas cosas, el partido que ha montado España ha sido directamente malo, bochornoso. Firmado ante Cabo Verde, que está entre las peores selecciones, teóricamente, de toda la competición. De este Mundial y de todos los mundiales. Era la primera vez que clasificaba, y más bien por esa ampliación de número de selecciones. Cabo Verde, para entenderlo, no logró ni clasificarse para la última Copa Africana.De la Fuente, uno de los principales señalados. Salió De la Fuente con dos hombres improvisando las bajas. Gavi a un lado y Ferrán al otro para ocupar el lugar -no las funciones- de los teóricos titulares, Lamine Yalam y Nico Williams, ambos tocados en este arranque del Mundial. El resto fue el teórico once. Pero justo perdió España la dinamita, la mordiente, la creatividad. Pura verticalidad, centrocampismo abusivo, como cuando un equipo de Tercera intenta imitar al Barça, como cuando se pierde la Conga por el pasillo y no llega al salón, se pasó España todo el partido controlando sin meter miedo. Los pocos disparos salían mordidos. Y no por mérito caboverdiano, que en todo el partido hizo una falta solamente. No fue un encierro bajo los palos al uso, es que España no daba una. Los minutos pasaban como quien piensa que haga lo que haga ganará por decreto, al final ocurrió que España se desfondó perdiendo el tiempo, sin pulmón suficiente. Al inicio del descuento, tuvo hasta una para ganar Cabo Verde, con un remate en el único córner que lograba apuntarse el conjunto africano. Pedri acabó con amarilla y frustrado, sin ideas. El partido se pareció al de España contra Marruecos que reventó los sueños de la anterior generación en el Mundial de Qatar, o cuando casi se queda fuera por culpa de Japón. De ser una eliminatoria, la sensación es que podría haber llegado a los penaltis. Pero es que Cabo Verde es un combinado infinitamente inferior al marroquí. Por más que De la Fuente intentó dar minutos a Lamine y a Nico, por más que intentó acudir a algunas soluciones del pasado como Merino u Olmo, ya todo era para nada, porque hubo un momento que recorrió el césped donde los jugadores ya se vieron ante el abismo del ridículo. España llega como la favorita para el torneo. En ese exceso de confianza se golpeó España con un monumental bloqueo. El peor error en el deporte es no respetar al rival. Lamine, tras su entrada al terreno de juego. No hay victorias por decreto. Arabia Saudí, al lado de Cabo Verde, es el Barça de Guardiola. Y Uruguay, el Milan de Sacchi. Lo mejor es que es imposible hacerlo peor. Y que puede servir este pinchazo de acicate. Y hasta que esta vez los mejores terceros pueden colocarse. Pero tras esto, no hay mucho de lo que tirar. España necesita ganar para lavarse la cara. Además, tendrá que hacerlo bien para ser primeros y evitar a Argentina en los cruces. Desde 2010, se han ganado solo tres partidos: Australia, Irán y Costa Rica. Ni para Cabo Verde ha estado esta selección.