Marc Cucurella acudió a la Copa del Mundo en calidad de jugador del Chelsea y debutó como futbolista del Real Madrid, previo pago de 55 millones de euros –pueden irse hasta los 60 en función de variables– al conjunto londinense para vestirle de blanco durante los próximos seis años. El lateral fue titular en el inesperado empate a cero contra la 'cenicienta' Cabo Verde, un encuentro en el que fue el mejor extremo de España hasta la salida de Lamine Yamal pero que no pudo culminar con una jugada definitiva por errores ajenos y también desaciertos propios. El defensa no paró de trabajar por su banda, apenas exigido por el inexistente ataque africano, se ofreció una y otra vez, dio dos pases de gol que mandó al limbo Ferran y perdonó ante Vozinha cuando tuvo el choque en un cabezazo que le salió flojísimo. Cuajó un duelo aseado y serio al que le faltó la guinda de una acción resuelta en clave de victoria. Lejos de descentrarle su fichaje por el Madrid, completado en apenas 48 horas y justo antes del arranque mundialista, Cucurella ofreció un fútbol sobrio y solvente. Preocupado siempre por mantener blindada su zona de influencia, este lunes a salvo debido a la falta de presencia de efectivos caboverdianos en sus dominios, el catalán no tardó en instalarse en el costado izquierdo del ataque español. Fue uno más, otra figura grapada a la hoja de servicios ofensivos de la selección, uno más a la carga, incansable en la búsqueda de huecos y fisuras en un muro que acabó por aguantar el peso de una de las candidatas al título. Llevó mucho más peligro que Gavi, desubicado en una posición que no era la suya, prácticamente irrelevante en el juego de La Roja y sustituido por Mikel Merino. Con Oyarzabal, Fabián y Gavi desaparecidos en la primera media hora, sin apenas entrar en contacto con el balón, Cucurella dispuso de una buena ocasión en el minuto 29 pero su remate salió alto. Era un avisó del lateral, quien poco después sirvió un gol en bandeja de plata que no supo recoger Ferran. El blaugrana recibió el pase del catalán en el corazón del área y lo estrelló en el larguero cuando tenía toda la portería para él, abierta de par en par, pero la madera escupió el balón. Poco después, estos dos futbolistas volvieron a asociarse de maravilla aunque el 'tiburón' disparó a las manos de un buen Vozinha –fue el MVP del choque– tras agradecer una nueva asistencia del nuevo defensa madridista. La conexión funcionó y falló la puntería. «Nos ha faltado frescura y finura», diría después De la Fuente, quien puso en valor los 32 choques seguidos sin perder de la selección. Cucurella siguió ahí arriba, como extremo izquierdo, hasta que entró Nico Williams en los minutos finales. Incluso entonces percutía por su banda en busca de una jugada que dinamitara el partido. Pudo haberlo hecho él mismo en el minuto 82, cuando le llegó un balón en el área pequeña y lo cabeceó tan flojo que no supuso ningún problema para Vozinha. Tuvo la victoria en aquel testarazo un futbolista que nunca dejó de intentarlo y que no paró de asociarse con casi todo el frente de ataque, pero al igual que sus compañeros estuvo desprovisto de filo y veneno en los metros de la verdad. El lateral acabó el choque con dos remates, uno de ellos a puerta, 63 pases precisos de los 67 intentados, 86 toques de balón y 13 carreras completas por su banda. Solo la entrada de Yamal desplazó el fútbol de la selección al extremo derecho, donde el culé aportó dinamismo, chispa y velocidad en los pocos minutos que estuvo en el campo sin terminar de romper del todo a los caboverdianos. Tampoco Cucurella, que lo intentó hasta el final.