España vivió en Atlanta otro debut mundialista amargo, incapaz de superar a Cabo Verde, selección situada en el puesto 63 del ranking FIFA. Lo que parecía un estreno amable, ante el rival más débil del grupo, se convirtió en un dolor de muelas, una tortura inesperada que provocó que la selección se estrellase una y otra vez, sin éxito, contra el mismo muro. No es la primera vez, ni mucho menos. Con este ya son 17 los debuts mundialistas en la historia de la selección española y el balance resulta poco alentador: cinco victorias, cinco empates y siete derrotas. España solo ha ganado el 29,7% de esos encuentros a los que suele concederse tanta importancia y que tantas veces parecen marcar el rumbo de un torneo. Algo que, por otra parte, la historia se ha encargado de desmentir en más de una ocasión. El debut de España en los Mundiales llegó en Italia 1934. Ante Brasil, nada menos. Allí consiguió su única victoria oficial ante la 'canarinha', un 3-1 que sirvió de poco tras caer en cuartos de final frente a la anfitriona en un partido de desempate. También ganó en el arranque de la siguiente cita, Brasil 1950, esta vez ante Estados Unidos (3-1). A partir de Chile 1962, con la derrota ante Checoslovaquia (1-0), comenzaron las decepciones, que se fueron encadenando hasta el Mundial de Corea y Japón 2002. Argentina, en Inglaterra 1966 (2-1), y Austria, en Argentina 1978 (2-1), fueron el preludio de uno de los grandes chascos del fútbol español: el empate ante Honduras (1-1) en el partido inaugural del Mundial 1982, reflejo del pobre rendimiento que ofrecería la selección durante el resto del torneo. Tampoco llegó el triunfo en México 1986, con la derrota por la mínima ante Brasil (1-0) tras el gol fantasma de Míchel. Ni en Italia 1990, empate ante Uruguay (0-0); Estados Unidos 1994, empate frente a Corea del Sur (2-2); o Francia 1998, derrota contra Nigeria (3-2). Lo que parecía una maldición -siete estrenos consecutivos sin ganar- acabó asociándose más a las dificultades de la selección para responder en los grandes torneos. Algo empezó a cambiar en el nuevo siglo. España enlazó dos comienzos victoriosos: ante Eslovenia en Corea y Japón 2002 (3-1) y frente a Ucrania en Alemania 2006 (4-0). La racha se rompió, curiosamente, en Sudáfrica 2010. Aquel gol de Gelson Fernandes al inicio de la segunda mitad cortó de golpe la ilusión de un país volcado con su selección tras la conquista de la Eurocopa de 2008. Poco importó después aquella derrota en el camino que llevó a España a coser su primera estrella sobre la camiseta. De ahí que convenga relativizar la importancia de estos tropiezos. Que se lo pregunten también a Argentina, que comenzó con una derrota ante Arabia Saudí su recorrido en el Mundial de Qatar. Lo cierto es que, después de aquello, regresaron las decepciones. España fue goleada por Países Bajos en Brasil 2014 (5-1) y no pasó del empate (3-3) ante Portugal en Rusia 2018. Con un matiz importante en este último caso: el grupo llegó al encuentro de Sochi todavía sacudido por todo lo ocurrido con Julen Lopetegui. Tampoco tuvo demasiado recorrido, aunque en sentido contrario, la goleada ante Costa Rica con la que España abrió el pasado Mundial de Qatar. Aquel triunfo terminó siendo un espejismo. La selección se complicó la vida en los siguientes partidos de la fase de grupos y acabó cayendo en el primer cruce ante Marruecos. Ahora, el empate ante Cabo Verde, primer partido sin goles de este Mundial, deja a España a cero por quinta vez en la historia y vuelve a sembrar dudas sobre el recorrido que puede tener este viaje mundialista. «En la cabeza de todos este partido teníamos que haberlo ganado», admitía Unai Simón al finalizar. Pero de momento, calma. No es el inicio soñado, pero queda mucho por jugar, aunque el partido ante Arabia Saudí se afrontará ahora bajo una perspectiva distinta. Lo que no ha perdido la selección es su racha sin perder, que se extiende por más de dos años, desde el 22 de marzo de 2024 en un partido amistoso contra Colombia disputado en Wembley (0-1). Acumula 23 victorias y ocho empates, algo que invita a mantener, de momento, la calma. No es el inicio soñado, pero falta mucho por jugar, aunque el partido ante Arabia Saudí se encare ahora de una manera diferente.