Y a Pedri se le cayeron los ojos

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Los Mundiales merecen la pena porque dejan imágenes entrañables, y que humanizan un deporte del que siguen apropiándose los dictadores. Por eso estremeció ver llorar al portero de Cabo Verde, Vozinha, un cuarentón que se gana la vida en la segunda división de Portugal, y que acababa de vivir uno de los momentos de su vida al dejar a cero a la favorita España.Seguir leyendo....