La tercera y última jornada de la cumbre del G7 en la localidad francesa de Évian comenzó con una reunión de trabajo en la que el presidente estadounidense, Donald Trump, bromeó sobre su papel protagonista pese a no ser el anfitrión, en una semana marcada por su acuerdo con Irán. En la reunión, como de costumbre, Trump fue de los últimos líderes en llegar, cuando la mayoría estaban ya sentados esperando, y al entrar en la habitación del Hotel Royal de Évian, sede de la cumbre, dijo irónicamente pero con semblante serio: "Soy el jefe", para a continuación quejarse del calor reinante.Seguir leyendo....