Investigaciones recientes sobre los quipus de Santa Leonor de Jucul, en Perú, apuntan a una posibilidad fascinante: algunas de estas cuerdas anudadas no solo registraban información administrativa o ritual, sino también respuestas comunitarias frente a sequías, lluvias y cambios ambientales. Si se confirma y se cruza con otros datos paleoclimáticos, podrían convertirse en una fuente inesperada para reconstruir el clima andino antes de los registros modernos.