Pensar en volar mucho antes de que existieran los aviones suele evocar imágenes de inventos raros y saltos al vacío. Uno de los relatos más curiosos que nos ha llegado de esa época es el de Eilmer, un joven monje benedictino del siglo XI. Desde lo alto de la torre de la abadía de Malmesbury, en Inglaterra, el joven decidió lanzarse equipado únicamente con unas rudimentarias alas de madera de sauce y tela. Contra todo pronóstico, logró planear. Recorrió unos 180 metros antes de desplomarse en un pequeño valle cercano al río Avon. El golpe fue duro: se rompió las dos piernas y quedó cojo para el resto de sus días, pero la audacia caló tan hondo que la abadía conserva hoy una vidriera en su honor.Toda esta historia la conocemos gracias a Guillermo de Malmesbury, un historiador del siglo XII que registró el suceso por escrito hacia el año 1125. Guillermo no nos dejó una fecha exacta del vuelo, pero aportó una pista muy valiosa al hablar de la vejez del monje. Cuenta que en el año 1066, al ver pasar el cometa Halley, un anciano Eilmer comentó que no veía aquel astro desde hacía mucho tiempo. En su día, los historiadores dedujeron que se refería al anterior paso de dicho cometa en el año 989, cuando Eilmer habría sido apenas un niño. Esto permite situar, más o menos, el año en el que el monje intentó volar.Una nueva hipótesis para fechar el famoso vuelo de Eilmer Vidriera donde se puede ver al monje EilmerSi hacemos cuenta y asumimos que tenía al menos cinco años en 989, Eilmer habría nacido en torno a 984. Esto situaría su salto en algún punto entre los años 1000 y 1010. No obstante, esta cronología se apoya en una larga cadena de suposiciones. James Aitcheson, investigador de la Universidad de Leicester, ha querido revisar estos datos y, en un artículo para la revista Notes and Queries, plantea que el cometa que Eilmer vio de niño no fue el Halley, sino un cuerpo celeste visible en el año 1018. Si esta hipótesis es correcta, el monje habría nacido bastante más tarde, sobre la década de 1010, y el vuelo habría ocurrido entre los años 1020 y 1040. Ahora bien, tampoco podemos dar estas fechas por buenas; más bien sería una teoría más.Este cambio de fechas desmonta la anterior teoría que había ganado mucha fuerza recientemente: la de que Eilmer entendió la periodicidad del cometa Halley antes de que el astrónomo Edmond Halley lo calculara en el siglo XVII. Aitcheson argumenta que, en realidad, los observadores de la Alta Edad Media no tenían herramientas para distinguir un cometa de otro; para el monje, el astro de 1018 y el de 1066 debieron parecer idénticos. Cabe mencionar que Eilmer habría vivido lo suficiente como para coincidir en el tiempo con el propio historiador Guillermo de Malmesbury, explicándole cara a cara y con todo detalle cómo fue el día en que intentó volar. No obstante, esto es algo que tampoco podemos dar por hecho, pero es otra teoría totalmente válida.