La vida actual de Ronna Keitt, viuda de Papuchi: madre de dos hijos, vacaciones en Peñíscola y su soltería

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Ronna Keitt es una de la integrantes más desconocidas del clan Iglesias-Preysler. Si bien es cierto que mucha gente conoce su historia pasada, que se casó con Papuchi en 2001 siendo 48 años más joven que él, su vida actual es algo más misteriosa. La viuda de Julio Iglesias Puga 'padre' ha logrado durante décadas mantener en secreto sus movimientos más recientes. La modelo estadounidense cumplirá 60 años este 2026. Son muchos menos de los 75 años que tenía su marido cuando la conoció en los años 90, teniendo ella 27, en una terraza del Paseo de La Habana de Madrid. Lo suyo «fue amor a primera vista» y ni la diferencia de edad ni la fama frenaron la posterior boda. Eso sí, al fallecer él en 2005, su romance llegó a su fin y la rama Iglesias-Keitt continuó su vida en la discreta Florida. Hoy, Ronna y sus hijos viven en la región de Jacksonville, al norte del estado de Florida. Llevan más de 20 años asentados en esta discreta zona, tierra natal de Ronna y lejos del interés que su apellido suscita en España. Jaime -James Nathaniel- tiene 22 años y estudia Empresariales en la universidad local. Es el tercer hijo del médico y, por tanto, mediohermano de Julio Iglesias 'artista', de 82 años. Es el único de los dos hijos Ronna Keitt que conoció a su padre, aunque su memoria no se sea capaz de acordarse de aquel año junto a él. Su hermana pequeña, Ruth Ann, nació después de la muerte de Julio Iglesias Puga. De hecho, la pareja anunció este segundo embarazo una semana antes de la parada cardiorrespiratoria que terminó con su vida. La chica ahora tiene 21 años, 28 mil seguidores en TikTok y una vida sencilla junto a su hermano y su madre. Por su parte, Ronna Keitt ha dejado menos detalles al descubierto de su vida como viuda de Iglesias. Antes de 2005, la estadounidense ya había aparcado su carrera de modelo y perseguía el camino de la abogacía. Se desconoce la profesión que ha ejercido en estos últimos 20 años, aunque sí es cierto que la herencia que el doctor dejó a su esposa y sus dos hijos pequeños al morir les ha servido de colchón económico. Según el testamento de Julio Iglesias Puga, Ronna Keitt cuenta con cuatro pisos a su nombre: dos de ellos en Madrid, otro en Peñíscola y un apartamento en la ciudad estadounidense de Filadelfia. Además, Ronna es la administradora única de una empresa ubicada en su propio domicilio que según el registro mercantil de Florida está dedicada a negocios petroquímicos. Si bien las finanzas están cubiertas, su corazón sigue esperando a un nuevo amor. La viuda de Papuchi reconoció en HOLA! el pasado abril -con motivo del 25º aniversario de su boda con Papuchi- que está actualmente soltera y que le ha resultado muy difícil formar una relación «cuando hay hijos de por medio». «Siempre he mirado por el bien de ellos, poniéndolos en primer lugar en mi vida. Ahora que son mayores de edad, quién sabe... He necesitado tiempo para sobrellevar la pérdida de Julio y encontrarme a mí misma», concluye. En el último año ha roto su hermetismo en dos ocasiones, en el programa 'TardeAR' de Telecinco y en esta conversación con la revista de crónica social. En ambas ocasiones se refirió a su interés por que sus hijos conozcan la figura de su padre y aquello que le definió en vida, como sus familiares. En ellas confesó que tanto ella como sus dos hijos «hemos estado muchas veces en casa de Julio Iglesias, con la familia, pero tristemente no lo hemos visto más desde el Covid». La familia de tres mantiene lazos con Julio Iglesias y su mujer, Miranda, mas no tienen relación con otros miembros del clan, como Julio José. Ronna Keitt, Jaime y Ruth han visitado algunos de los escenarios de la vida de Julio en Galicia, aunque su enclave español favorito es Peñíscola. Vanitatis publicó que cada año, la familia de tres pasa unas semanas en el apartamento de la playa que heredaron del médico. Allí disfrutan de «una vida absolutamente normal, quedando con amigos para ir al mar, cenando de vez en cuando en alguna terraza... nada fuera de lo normal en una familia media que disfruta sus vacaciones en un pueblo costero». Los vecinos de Peñíscola comentaron al medio que, en las distancias cortas, Ronna «es una persona encantadora y cercana, muy simpática con todo el mundo de la urbanización en la que reside durante sus vacaciones». Sus hijos «son altísimos y 'guapísimos', además de tan simpáticos, educados y discretos como su madre», escriben.