Un equipo internacional de investigadores, liderado por el astrofísico Karl Fiteni de la Universidad de Insubria, ha logrado fechar la edad de más de 100.000 estrellas gigantes y, con esos datos, ha dibujado por primera vez el contorno preciso de la zona donde nuestra galaxia todavía alumbra nuevos soles.La conclusión, publicada en la revista Astronomy & Astrophysics, es que ese anillo de creación estelar se detiene mucho antes de lo que sugerían los modelos teóricos. "La extensión del disco de formación estelar de la Vía Láctea ha sido durante mucho tiempo una pregunta abierta en arqueología galáctica; al mapear cómo cambian las edades estelares a lo largo del disco, ahora tenemos una respuesta clara y cuantitativa", explica Fiteni en unas declaraciones recogidas por la propia universidad italiana.La sorpresa radica en el comportamiento de las estrellas a ambos lados de la misma. Los modelos clásicos predicen que, a medida que uno se aleja del centro galáctico, las estrellas deberían ser progresivamente más jóvenes, un gradiente continuo desde el bulbo hasta los confines del disco. Sin embargo, el equipo observó un patrón muy distinto.En el disco interior se cumple la regla y los astros rejuvenecen conforme aumenta la distancia, pero al llegar a la franja situada entre los 35.000 y los 40.000 años luz del centro, la tendencia se invierte de golpe: a partir de ahí, cuanto más lejos se mira, más viejas son las estrellas que se encuentran. La gráfica resultante dibuja una curva en forma de U, con las generaciones más recientes concentradas en un radio muy concreto y las más ancianas dispersándose hacia la periferia.Los sondeos estelares que han hecho posible el hallazgoPara construir este mapa cronométrico de la galaxia, los científicos combinaron dos grandes catálogos de espectroscopia estelar, el LAMOST-DR3 y el APOGEE-DR17, con las mediciones astrométricas de la misión Gaia de la Agencia Espacial Europea y un estimador de distancias basado en redes neuronales denominado AstroNN.La muestra se restringió deliberadamente a estrellas situadas cerca del plano medio galáctico y con órbitas muy circulares, un filtro que permite aislar las propiedades intrínsecas del disco sin el ruido que introducen los astros con trayectorias erráticas. "Elegimos estas muestras por la fiabilidad de las estimaciones de edad y por la buena cobertura del disco exterior", detallan los autores del estudio.La combinación de estas fuentes reveló que el umbral de los 40.000 años luz es una característica estable que aparece independientemente del sondeo que se utilice, y que coincide además con un brusco descenso de la densidad estelar conocido como radio de ruptura. Vía LácteaEstrellas que surfean en los brazos espiralesSi la fábrica de estrellas se apaga a esa distancia, ¿por qué existen astros más allá? La respuesta, según el estudio, es la migración radial.Las estrellas no permanecen toda su vida en el lugar donde nacieron, derivan lentamente hacia el exterior arrastradas por las ondas de densidad que forman los brazos espirales. Joseph Caruana, astrofísico de la Universidad de Malta y coautor del trabajo, lo describe como una nueva ventana al pasado de la galaxia: "Los datos disponibles ahora permiten que las edades estelares, cada vez más precisas, sirvan como poderosas herramientas para decodificar la historia de la Vía Láctea, inaugurando una nueva era de descubrimientos sobre nuestra galaxia anfitriona".