10 películas que nadie recuerda y que marcaron un hito

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Hay un fenómeno inexplicable en Hollywood: el de películas revolucionarias que caen en el olvido. Por lo que, a pesar de sus aportes técnicos, de guion, estéticos y de innovación científica, desaparecen de la memoria cinematográfica. No se trata de una situación poco frecuente. En la historia de la meca del cine, muchos realizadores se adelantaron a su tiempo en obras de ruptura. Eso, introduciendo herramientas de montaje, efectos prácticos o estructuras narrativas que la industria no estaba lista para absorber de inmediato. Pero mucho más, se trata de producciones que tienen el extraño mérito de haber desafiado lo que se consideraba el cine en sus diferentes épocas. Por lo que estas cintas rompieron con los paradigmas estéticos establecidos, incomodando a la crítica contemporánea o desafiando las fórmulas financieras de los grandes estudios. A pesar de eso, son contados los amantes del cine que pueden nombrar a cualquiera de ellas, su estreno o qué tuvieron que aportar al séptimo arte. Un giro curioso que condena a la mayoría de estas películas a simplemente desaparecer de la memoria colectiva. Pero, no obstante eso, las películas que hoy nadie recuerda por su impacto fueron laboratorios de experimentación donde se perfeccionó el cine tal y como lo conocemos. De los efectos visuales, el diseño de sonido y la psicología de géneros modernos como el terror o la ciencia ficción. Lo cierto es que esta colección de títulos sostiene la historia del cine de una u otra manera. Si te interesa el tema, esta lista es para ti. Te dejamos 10 películas que nadie recuerda, pero que marcaron un hito. De una obra brillante del cine mudo a una obra casi desconocida de un director extraordinario. Todo para los amantes del séptimo arte que quieran explorar en el mundo del séptimo arte desde una perspectiva distinta. El moderno Sherlock Holmes La genialidad técnica y narrativa de esta obra de 1924 todavía marca época. Dirigida y protagonizada por el mítico Buster Keaton, sentó las bases absolutas de la metaficción en la gran pantalla. Más singular todavía: En una década de tecnología cinematográfica rudimentaria. Pero ajeno a las limitaciones, Keaton concibió una de las secuencias más ingeniosas del cine. Eso, al interpretar a un proyeccionista de sala que, al quedarse dormido, camina directamente e ingresa de forma física dentro de la película que se está reproduciendo. La impecable precisión de la edición en repentinos cambios de escenario (pasando de un desierto a un acantilado o a un entorno nevado en milisegundos) asombró a la industria. También estableció trucos visuales que revolucionaron el montaje. A pesar de que la cultura popular suele recordar casi exclusivamente a Charles Chaplin, esta joya técnica inspiró la narrativa surrealista. Por lo que su legado sobrevive de manera discreta como el primer gran ejercicio de surrealismo comercial en la historia visual de Hollywood.Häxan. La brujería a través de los tiempos En 1922, esta ambiciosa producción sueco-danesa, escrita y dirigida por el cineasta Benjamin Christensen, desconcertó. Eso, al combinar de manera insólita la recreación histórica dramatizada con elementos de ensayo documental. La cinta exploró el origen de las supersticiones, la brujería medieval, los aquelarres satánicos y la posterior inquisición religiosa. Sin embargo, el verdadero hito histórico de esta joya radicó en su revolucionaria tesis psicológica. Propuso que los supuestos casos de posesión demoníaca perseguidos durante siglos no eran más que manifestaciones clínicas de trastornos neurológicos y brotes de histeria colectiva. Situaciones, claro, incomprendidas por la ciencia de la época. El impacto visual de la cinta fue colosal debido a un uso magistral e innovador de los efectos especiales prácticos. En especial, caracterizaciones espeluznantes y juegos cromáticos con tintes rojos sobre el celuloide. Directores contemporáneos de culto como Robert Eggers en The Witch o Guillermo del Toro han bebido directamente de su perturbadora e hipnótica iconografía religiosa.El fotógrafo del pánico En 1960, el maestro del cine británico Michael Powell destruyó por completo su prestigiosa carrera con el lanzamiento de este perturbador largometraje de suspenso psicológico. La trama sigue los pasos de un camarógrafo perturbado que asesina a mujeres jóvenes. Todo, mientras graba con su propia cámara de cine las expresiones exactas de terror puro antes de que mueran. La cinta marcó un hito indiscutible al adelantarse varios meses al estreno de la mítica Psycho de Alfred Hitchcock y plantar de manera formal la estructura del género de terror moderno. En particular, su influencia sobre el slasher. Su mayor revolución residió en obligar al espectador a experimentar la historia en primera persona a través del visor de la cámara del asesino. Lo que convertía al público en un cómplice directo del voyeurismo homicida. La crítica de la época reaccionó con una hostilidad salvaje, tildándola de inmunda y depravada. Algo que provocó que fuera retirada casi de inmediato de las salas comerciales y cayera en un prolongado olvido institucional. Planeta prohibido (1956)Esta legendaria, pero a menudo ignorada, producción de ciencia ficción de 1956 revolucionó por completo la estética del viaje espacial. El guion adaptó de manera brillante la clásica obra teatral La Tempestad de William Shakespeare, trasladando el conflicto de los náufragos a una misión espacial que aterriza en el lejano e inexplorado planeta Altair IV. La película marcó tres hitos históricos sin precedentes en la industria cinematográfica global. Por un lado, fue la primera producción de Hollywood en mostrar a la humanidad viajando en una nave espacial propia. Una, además, que superaba la velocidad de la luz. Y por si eso no fuera suficiente, estaba ambientada íntegramente fuera de la Tierra. Finalmente, introdujo al entrañable y avanzado Robby el Robot, un autómata que por primera vez exhibía una personalidad carismática, humorística y compleja. Y claro está, más allá de los clichés mecánicos de la época.Impacto Dirigida por Brian De Palma, esta fascinante obra de suspenso neo-noir de 1981 convierte al sonido en el centro neurálgico de la acción dramática. Para eso, sigue a un técnico de sonido de películas de bajo presupuesto (John Travolta), que se tropieza con una situación que le supera. Eso, cuando mientras graba efectos de viento nocturno en un parque de Filadelfia, captura accidentalmente un trágico accidente que oculta un magnicidio político. Inspirada temáticamente en el clásico de la fotografía Blow-Up de Michelangelo Antonioni, De Palma trasladó la obsesión visual al plano auditivo. El filme marcó un hito en la posproducción acústica al desmenuzar frente al espectador el intrincado proceso del montaje de audio. Algo que reveló cómo un simple disparo amortiguado o el siseo de una llanta desinflada pueden alterar por completo una verdad histórica. A pesar de recibir elogios entusiastas de críticos de renombre, la película fracasó estrepitosamente en la taquilla mundial. Todo, debido a su demoledor y oscuro desenlace, sumiéndose en el olvido del público general. Al servicio de las damas Durante la Gran Depresión estadounidense, el realizador Gregory La Cava dirigió esta ingeniosa obra de sátira social. Una que, además, tiene el mérito de redefinir los límites de la screwball comedy. Todo mientras sigue a una excéntrica aristócrata de Park Avenue, que decide contratar a un hombre sin hogar como el nuevo mayordomo de su disfuncional familia. La cinta marcó un hito al convertirse en la primera producción en recibir nominaciones en las cuatro categorías principales de actuación en los premios Óscar . La genialidad del largometraje residió en su habilidad para mezclar una feroz crítica política en una comedia sumamente comercial y de ritmo vertiginoso. Toda una novedad para la época. El mundo perdido Esta producción de 1925, adaptación de la novela homónima de Arthur Conan Doyle, constituyó el verdadero origen técnico del cine de monstruos gigantes modernos. El cine narra las peripecias de una expedición científica británica que se adentra en la espesura de la selva amazónica. Y una vez ahí, haya una remota meseta aislada del tiempo donde los dinosaurios prehistóricos aún caminan libres. El hito revolucionario de esta producción corrió a cargo del genio de los efectos visuales Willis O’Brien. Este perfeccionó la técnica de stop-motion a una escala masiva jamás vista con anterioridad. O’Brien logró insuflar vida, texturas realistas e incluso expresiones sutiles de violencia y dolor a decenas de maquetas de criaturas prehistóricas articuladas. The Awful Truth Dirigida por el realizador Leo McCarey, esta comedia de enredos matrimoniales supuso una auténtica revolución en el Hollywood de la época dorada. Eso, al dar origen a la comedia del divorcio y la reconciliación. La historia sigue a una acomodada y celosa pareja neoyorquina que decide tramitar su divorcio tras un malentendido de supuesta infidelidad mutua. Pero que termina boicoteando de manera sistemática los nuevos romances del otro antes de que la separación sea legal. El hito fundamental de esta cinta fue el uso masivo y deliberado de la improvisación actoral en el plató de rodaje. Un método poco convencional que el director McCarey impuso por encima del férreo guion de hierro del estudio. Esta libertad creativa propició el nacimiento del icónico arquetipo cómico de Cary Grant: el caballero elegante, sofisticado, pero físicamente torpe y propenso al ridículo. La película ganó el premio Óscar a Mejor Director y transformó radicalmente las dinámicas de la comedia romántica moderna. Algo que abrió la puerta a diálogos de doble sentido que desafiaban sutilmente la estricta censura del Código Hays de Hollywood.Dark City 3167Dark City, December 30, 2005Photo by Jasin Boland/newline.wireimage.comTo license this image (6937473), contact NewLine:U.S. +1-212-686-8900 / U.K. +44-207-868-8940 / Australia +61-2-8262-9222 / Japan: +81-3-5464-7020+1 212-686-8901 (fax)info@wireimage.com (e-mail)NewLine.wireimage.com (web site)Esta sombría pesadilla de ciencia ficción neo-noir, escrita y dirigida por el realizador Alex Proyas, cometió un desafortunado error comercial. Eso, al estrenarse un año antes de que Matrix revolucionara el mercado global. La historia se centra en un hombre amnésico que despierta en una gigantesca metrópolis sumida en una noche eterna. Una en la que descubre que una raza de seres extraterrestres detiene el tiempo a la medianoche para reescribir por completo los recuerdos de la población. La película marcó un hito indiscutible en la arquitectura digital y el diseño de producción. Todo, al combinar con total maestría maquetas físicas con efectos digitales pioneros de alteración urbana en tiempo real. La profunda tesis existencial sobre la simulación de la realidad, la identidad maleable y la pérdida del libre albedrío resultó en un hito en el cine. Tanto, que las hermanas Wachowski utilizaron de hecho varios de los mismos decorados físicos de esta producción para filmar su icónica obra maestra un año después.Carga maldita William Friedkin, recién salido del arrollador éxito de The Exorcist, concibió esta salvaje odisea de suspenso existencial como un experimento. También, una adaptación libre de la novela francesa El salario del miedo de Georges Arnaud. El argumento sigue a cuatro desesperados parias de distintas nacionalidades atrapados en un miserable y corrupto pueblo de Sudamérica. Juntos aceptan conducir dos viejos camiones destartalados cargados con dinamita líquida altamente inestable a través de terrenos selváticos hostiles para extinguir un incendio petrolero. El hito técnico de este largometraje radica en su realismo, destacando la legendaria secuencia del puente colgante destrozado. Una en que un camión real balancea su enorme peso sobre un río tormentoso sin trucos ópticos ni pantallas verdes. A pesar de eso, la cinta supuso la trágica caída comercial del nuevo Hollywood. Se estrenó en cines exactamente una semana después del debut de Star Wars. Lo que la llevó a sufrir un rechazo masivo del público que buscaba fantasías optimistas en lugar de realismo nihilista.Seguir leyendo: 10 películas que nadie recuerda y que marcaron un hito