«Próximo gobierno recibirá una olla raspada y deberá tomar medidas de emergencia por falta de recursos»: Mark Hofstetter

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Mark Hofstetter, director del Centro de Estudios sobre Desarrollo Económico (CEDE) de la Universidad de los Andes.Foto: Valora Analitik.El próximo gobierno, que se posesionará el 7 de agosto, se encontrará con una «olla raspada» y enfrentará la dificultad de no contar con los recursos suficientes para cubrir las obligaciones básicas del Estado hasta diciembre, por lo que deberá implementar medidas de choque rápidas y de gran magnitud para evitar una parálisis financiera.Así lo anticipó Mark Hofstetter, director del Centro de Estudios sobre Desarrollo Económico (CEDE) de la Universidad de los Andes, en una entrevista producto de la alianza informativa entre Valora Analitik y Renta4Global.Hofstetter advirtió que la situación interna de las finanzas públicas, con un déficit fiscal que ronda el 7 % y una deuda pública costosa, es incluso más grave de lo que se percibe desde el exterior, y exigirá una gestión económica sin espacio para la improvisación.Durante la conversación, el experto profundizó en temas neurálgicos como el bajo crecimiento económico, el desplazamiento de la inversión privada por un gasto público elevado, la necesidad de una reforma tributaria que reduzca la carga a las empresas para incentivar el desarrollo, y una inflación que, presionada por los incrementos del salario mínimo, se resiste a bajar.¿Por qué Colombia está registrando tasas de crecimiento tan bajas comparadas con la región?Nuestra tasa de crecimiento actual es lo que llamo un «nadadito de perro». Aunque el 2,6 % pueda parecer una mejora tras los años de pandemia, en realidad estamos creciendo muy poco si nos comparamos con cualquier gobierno colombiano de este siglo o con nuestros pares de América Latina. Una de las razones principales es un sistema tributario fatal para el desarrollo empresarial formal, con tasas de renta corporativa del 35 % que son excesivamente altas frente a estándares internacionales. Además, la imposición de sobretasas a sectores específicos desincentiva la inversión y compromete el crecimiento futuro.Si el próximo gobierno decide recortar el gasto para ajustar las cuentas, ¿qué impacto tendría en la economía?Recortar el gasto es una receta dolorosa para el crecimiento en el corto plazo porque se retira el motor que venía acelerando la economía. Sin embargo, ese ajuste fiscal es inevitable sin importar quién gane las elecciones. Actualmente, el gasto público sube mientras la inversión privada baja, lo que indica que el Estado está consumiendo los recursos de la economía y dejando sin espacio al sector privado. El apretón fiscal será necesario y, aunque tome tiempo ver los frutos, es el camino para estabilizar el país.¿Cómo evalúa el manejo de la deuda y el déficit fiscal que recibirá el nuevo mandatario?El próximo presidente necesita dos cosas fundamentales: recaudar más y recortar el gasto, y ninguna es fácil. El problema fiscal actual es, en gran medida, un exceso de gasto; culpar únicamente a factores externos o subsidios pasados es insuficiente para explicar la magnitud del hueco financiero. Cuando el nuevo equipo llegue a gobernar y vea la olla por dentro, se dará cuenta de que está tremendamente raspada y que, en esencia, no hay recursos para acabar el año. Esto obligará a tomar decisiones de emergencia, posiblemente de gran escala, apenas se posesionen.¿Es viable plantear una nueva reforma tributaria bajo estas condiciones?Es inaplazable. Quien llegue al gobierno debe retomar la discusión de ampliar la base gravable para que más personas tributen y existan menos exenciones. Si bien es necesario bajar los impuestos a las empresas para ser competitivos, hablar de reducciones en medio de un déficit del 6 % o 7 % es como intentar la cuadratura del círculo. Será una negociación política compleja en el Congreso, pero no hay tiempo para novatadas; el ajuste debe hacerse pronto para dar señales de estabilidad al mercado.¿Cuál es su pronóstico sobre la inflación y el papel del Banco de la República?Soy poco optimista en el corto plazo; creo que la inflación terminará el año rondando el 7 %. El fuerte incremento del salario mínimo del 23 % actuó como un tramacazo para los costos de producción formal que inevitablemente se traslada a los precios finales. Esto ha dificultado la tarea del Banco de la República, que ha tenido que mantener tasas altas por más tiempo. Estimo que solo hacia 2027 podríamos ver la inflación regresando al rango meta, siempre y cuando desaparezcan factores como el gasto público desbordado y los choques climáticos.¿Qué le espera a la economía colombiana en el mediano y largo plazo?Vienen dos años difíciles. Incluso si el gobierno no desea hacer el ajuste, la realidad económica y los mercados se lo impondrán. El crecimiento será bajo durante el primer tramo de la administración y dependerá mucho de la estabilidad política. Si el debate de las reformas se tramita de forma civilizada en el Congreso, habrá esperanza de recuperación; pero si el país cae en una confrontación constante o paros, será muy difícil atraer la inversión necesaria para repuntar. Sin estabilidad no hay inversión, y sin inversión no hay crecimiento.—