Rusia tiene un nuevo submarino nuclear: así es el Murmansk

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Rusia ha dado el primer paso para construir un nuevo submarino nuclear de ataque. Se llama Murmansk y pertenece a la clase Yasen-M, una de las familias de submarinos más avanzadas de la Armada rusa.Eso sí, no se trata de un buque ya entregado ni listo para operar, sino de un submarino cuya construcción acaba de comenzar oficialmente en el astillero Sevmash, el gran centro ruso dedicado a este tipo de programas.El noveno Yasen-M ya está en marchaEl inicio oficial de la construcción del Murmansk tuvo lugar el pasado 17 de junio de 2026 en Sevmash, dentro de la corporación rusa USC. Con este acto se marca el inicio formal de la construcción del noveno submarino nuclear multipropósito de la serie Yasen-M.Esta clase está pensada para operar como un submarino de ataque, con capacidad para misiones contra otros buques, submarinos, objetivos terrestres y sistemas estratégicos. La versión Yasen-M es una evolución modernizada, con menor firma acústica, más automatización y sistemas de combate más avanzados.El primer submarino de esta versión, el Kazan, fue entregado a la Armada rusa en 2021. Después llegaron otros como Novosibirsk, Krasnoyarsk y Arkhangelsk, mientras que varias unidades más siguen en distintas fases de construcción o pruebas.Por otro lado, la elección del nombre tampoco es casual. Murmansk hace referencia a la ciudad portuaria del Ártico ruso, clave para la flota del Norte y con un peso histórico enorme en la estrategia naval del país.Un submarino pensado para reforzar la guerra bajo el marLos Yasen-M son importantes porque Rusia quiere renovar su flota submarina de ataque con unidades más silenciosas y mejor armadas. En una guerra submarina moderna, detectar antes al rival y pasar desapercibido durante más tiempo puede ser tan importante como la potencia de fuego.El Murmansk se suma a esa carrera en un momento en el que la actividad bajo el mar vuelve a ganar protagonismo. La OTAN también está reforzando sus capacidades submarinas, como demuestra la compra del torpedo francés F21 para los futuros submarinos Orka de Países Bajos.Además, cada nuevo programa nuclear ruso recuerda el peso de una tecnología poderosa, pero también delicada. La historia sigue teniendo ejemplos incómodos, como el submarino soviético hundido desde 1989 que aún genera radiactividad.De momento, el Murmansk es una promesa a futuro, no un submarino operativo. Pero su construcción confirma que Moscú sigue apostando fuerte por su flota nuclear, especialmente en el Ártico y en las rutas submarinas donde se juega buena parte de la disuasión militar.