El legado artístico de Carlos Ayala toma forma en un proyecto expositivo y editorial

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Un grupo de seguidores, propietarios y amigos de Carlos Ayala, fallecido hace ocho años, ha puesto en marcha un proyecto que tiene como fin poner en valor la obra de este artista no solo en Jerez, sino también en otros puntos de la geografía nacional a los que llegó su trabajo.Por el momento, la idea se encuentra en fase de preparación, aunque se pretende que, tras el verano, pueda abrirse una muestra de sus lienzos, que serán cedidos por propietarios que ya están siendo contactados por la organización.La extensa obra de Ayala no se limita a la geografía española, ya que traspasó fronteras y llegó a países como Francia, Alemania o Bélgica. “Él pintó no solo en España, con lo cual, esa obra, poniéndola en valor en su ciudad natal, sería para los jerezanos un orgullo tener a un pintor de esa envergadura”, manifiesta Manuel Canto, promotor de la iniciativa y amigo personal del artista.Un homenaje construido desde la propia obra del artista“Desde que nació, prácticamente hasta que murió, su vida está plagada de obras maestras y de genialidades”, afirma Canto.Para lograr poner en marcha este proyecto, la organización quiere involucrar a las administraciones, pero, sobre todo, a los propietarios de las pinturas. “La idea es que hable la obra por sí sola. Y la obra, desde que sale del estudio, ya no tiene a su padre, el pintor; el que tiene al lado es el propietario”, explica.En esa línea se está trabajando actualmente con visitas a propietarios de Jerez a los que se les está pidiendo permiso y colaboración para ceder sus cuadros a la futura exposición, que se celebrará en la ciudad, “en un lugar de relevancia”.Por el momento, ya se han localizado cerca de dos centenares de lienzos. El cuadro que cambió la pintura de AyalaManuel Canto mantuvo una relación muy estrecha con el pintor, hasta el punto de que incluso le permitía estar presente mientras trabajaba, algo absolutamente excepcional. “Cuando estaba creando una obra, nadie la veía hasta que no salía por la puerta”, recuerda.Explica además que el cuadro que cambió la forma de pintar de Carlos Ayala fue el denominado ‘Fiesta Nacional’, una obra situada en Madrid y vinculada al mundo taurino, una de las grandes fuentes de inspiración del artista, aunque “nunca pintó al toro, sino a todos los actores de la fiesta nacional”.Según relata, el lienzo fue creado y borrado hasta 24 veces para un encargo del empresario madrileño Pedro Trapote. “También está encantado con esta iniciativa de homenajear la obra de Carlos Ayala en su ciudad, pero con miras puestas en Madrid y otros puntos de España”, añade.Este reconocimiento ya ha tenido un primer acto celebrado en el cortijo Montana, donde se reunieron propietarios y amigos que aportaron obras de Ayala y en el que se instaló una primera exposición, germen de esta iniciativa.Canto considera que la acción emprendida “tiene mimbres suficientes” para recibir el respaldo de las instituciones públicas e insiste en animar a los propietarios de obras del pintor a sumarse al proyecto.Una publicación para preservar el legado del pintor“No vamos rápido, vamos pasito a pasito, pero con un proyecto”, subraya Manuel Canto, que insiste en que la finalidad es resaltar “a un pintor a través de su obra, no solo al artista”.“Podemos hablar de la vida del pintor y contar miles de historias, pero eso no es lo importante. Lo importante es que en Jerez hay mucho arte, no solo de pintura, hay mucho arte, y tenemos que ayudar entre todos a realzarlo”, sostiene.Otro de los frentes en los que se trabaja actualmente es en la edición de una publicación que, en una primera fase, será digital para posteriormente editarse en papel. En ella se recogerá fundamentalmente la obra de Ayala, pero también aspectos de su personalidad, anécdotas y su particular forma de entender la pintura.“A los que querían imponerle cómo querían que pintase un cuadro, él les decía: ‘Esto se pinta así y déjame a mí’”, recuerda Canto.Otro detalle que destaca de Ayala y que considera inherente a su personalidad era su pasión por el proceso creativo y la inspiración. “Cuando se ponía delante del cuadro, se ponía de fondo un fado y no dejaba de pintar la obra hasta terminarla. No dormía. Tenía una cama en su estudio donde echaba una cabezada cuando ya no podía con el pincel, porque decía que estaba inspirado en ese momento y que lo que pintaba le salía de dentro”.Son retazos de un pintor, de un genio de cuyos pinceles salió una extensa producción artística, entre ella la que dio a Jerez para anunciar dos de sus grandes celebraciones: la Feria del Caballo y la Semana Santa.Ahora que se homenajea al diestro Rafael de Paula, Manuel Canto recuerda también la estrecha amistad que unía al torero con Carlos Ayala, a quien “pintó mil veces”.