Lo que debía convertirse en uno de los días más especiales para una niña acabó transformándose en una escena de desconcierto y lágrimas en una finca de Jerez. La familia había contratado un servicio de catering para celebrar una Primera Comunión con decenas de invitados, pero al llegar al salón se encontró con una situación inesperada: no había comida, bebida ni camareros. El espacio permanecía completamente vacío pese a que el servicio había sido abonado en su totalidad.La madre de la menor, Charo, relató que el pago del catering se había realizado de manera progresiva desde octubre hasta abril, mes en el que se celebró la comunión. “Nosotros le pagamos 2.000 euros. Estaban invitados 42 adultos y 15 niños. Al llegar no había nada. Mi niña solo hacía llorar y preguntaba qué es lo que pasaba”, explicó. La mujer describió la situación como uno de los momentos más dolorosos vividos por su familia.La familia denuncia al responsable del cateringTras comprobar que el servicio no iba a prestarse, la familia intentó contactar con el organizador del catering sin éxito. “Nos intentamos poner en contacto con él, pero este hombre apaga el teléfono y no hay manera de contactar con él”, aseguró Charo, que confirmó además que ya se han iniciado acciones legales. “Está denunciado". La madre lamentó especialmente el impacto emocional que la situación provocó en su hija, cuya Primera Comunión llevaba dos años preparando. “Ese día no nos lo va a devolver nadie. Fue el día de mi hija y no fue como ella quería”, señaló, reflejando la frustración de una familia que vio cómo la celebración quedaba completamente arruinada ante los invitados.El organizador promete devolver el dineroEl responsable del catering, que no respondió a las numerosas llamadas de la familia, ha relatado al programa Y ahora Sonsoles que "tuve un problema personal muy grave que no voy a contar y voy a devolverles el dinero". Esta persona, al parecer, ya había tenido problemas con anterioridad con otras celebraciones. Hasta el momento, ni se ha disculpado ni ha devuelto nada de la cantidad que recibió para un catering que no realizó.También intervino la propietaria de la finca donde iba a celebrarse la comunión, quien explicó que hasta ahora no habían existido incidentes similares con otros eventos en este emplazamiento. “Anteriormente no había habido problemas con las comuniones. Esa mañana, mi madre me avisó de que por la finca no había aparecido nadie y que estaba la puerta cerrada. Charo –la madre de la niña– me llamó y nos dijo que no había nadie allí. Cuando entraron, no había absolutamente nada, no había ni comida ni bebida del catering".