Como en los últimos años, el Festival de Cannes ha querido inaugurarse con una película francesa y que además es comedia, romántica y ligera, y no excesivamente larga, un par de horas, tal vez con la esperanza de que nadie mastique el primer día su pastillita de cianuro. Se titula ' La Venus eléctrica ' y la ha dirigido el franco tunecino Pierre Salvatori , popular aquí precisamente por sus comedias románticas. Los protagonistas son Pio Marmai, Anais Demoustier y Gilles Lellouche, todos encantadores y con gracia, y la historia, un enredo de época, no tiene más historia que la de ser contada con elegancia, sin malicias y con la virtud (o lo que sea) de endulzar un ambiente que se ha enrarecido estos días por… Resulta que el director alemán Werner Herzog , un hombre con prestigio y carácter, había preparado la presentación en Cannes de su última película, ' Bucking Fastard ', y con la lógica pretensión de aspirar con ella a la Palma de Oro. La organización le comunicó que su película no había sido elegida para la competición, pero que sería incluida en alguna otra sección importante. Y Herzog, que se conoce todos los rincones de Cannes, les contestó que para él y su película era importante estar en la competición, y que, de no ser así, renunciaba a estar con ella en cualquier otra sección. Y no lo dijo, pero seguramente ocurrirá: se la lleva al Festival de Venecia. Es exactamente lo mismo que ocurrió el año pasado con Jim Jarmusch y ' Father, mother, sister, brother ', que no la seleccionaron aquí, se la llevó al Festival de Venecia y ganó allí el León de Oro. Y algo parecido, aunque menos tenso, lo que le pasó a Víctor Erice en 2023 con ' Cerrar los ojos ', que sí aceptó llevarla a otra sección del Festival, pero él no 'tragó' con venir a presentarla. En esta y otras cosas, el Festival de Cannes y su delegado general (por no decir patrón), Thierry Frémaux , siempre lo han tenido claro, todo el cine francés posible, todas las películas del mundo que estén coproducidas por Francia y algunos directores que les caigan bien o que ellos hayan descubierto. Y hace ya algún tiempo que 'el cine americano' de Hollywood ha partido peras con el festival y llega, si llega, con cuentagotas. En esta edición se confirma que la ausencia es notoria y que los grandes estudios se decantan también por el Festival de Venecia, o si se prefiere ver de otro modo, el Festival de Cannes se decanta por otro tipo de cine que el de los grandes estudios. La presencia 'americana' en esta edición es la película de Ira Sach , 'The man I love', un musical protagonizado por Rami Malek y Rebecca Hall; 'Paper tiger', de James Gray , un thriller mafioso con Adam Driver, Scarlett Johansson y Miles Teller, y fuera de la competición, otras dos, la primera película dirigida por John Travolta , 'Ven a volar conmigo', y la primera también dirigida por Andy García , 'Diamond', con Brendan Fraser, Dustin Hoffman, Bill Murray y el propio Andy García. Pero este martes era jornada inaugural, de alfombra roja y de buen rollo incluso en la película, 'La Venus eléctrica', que habla de un pintor con un talento que ha perdido tras la muerte de su pareja y de una joven humilde que trabaja como atracción de feria que se electrocuta (un poco) mientras besa a los voluntarios que pagan. El argumento ocurre en los años veinte del siglo pasado, con pintores de vanguardia, galeristas y espiritistas, es atractiva y moderna visualmente (lo son sus personajes) y, si bien no tiene secretos ni grandes sorpresas en su desarrollo, se deja ver con el mismo agrado con el que probablemente se olvidará.