China acaba de poner en órbita uno de los satélites de observación más avanzados jamás construidos. Es capaz de analizar la composición química de la Tierra como si realizara un TAC desde el espacio

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El nuevo Xiguang-1 06 no se limita a tomar fotografías del planeta. Utiliza tecnología hiperespectral para identificar minerales, detectar contaminación, analizar cultivos y rastrear cambios ecológicos invisibles para satélites convencionales. Forma parte de una gigantesca constelación con la que China quiere dominar la observación hiperespectral desde el espacio antes de 2030.