Miles de servilletas, guantes y pérdidas: así gestiona Gemini una cafetería

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La evolución de los modelos de inteligencia artificial ha alcanzado un nuevo nivel con el despliegue de agentes de IA, sistemas autónomos capaces de llevar a cabo tareas por sí mismos con tan solo establecer una serie de objetivos e información de contexto. Con ello, los agentes son, teóricamente, capaces de razonar, planificar y ejecutar acciones complejas. Lo que no está tan claro es que lo hagan de la manera adecuada.Al menos en el caso que nos ocupa en el día de hoy, el resultado de esa automatización y delegación en uno de estos sistemas de IA apunta a una resolución empresarial que hace echar de menos a la figura del encargado humano. El trabajo de investigación se ha llevado a cabo sobre una cafetería, en la que la puesta en marcha y la organización diaria se ha dejado en manos de "Mona", un agente de IA basado en Google Gemini que puede tener en Remy a su sucesor. En las primeras semanas de funcionamiento de la cafetería "Mona" ha gastado buena parte de su presupuesto y tiene el negocio al borde de la quiebra.Gestión administrativa correcta, operativa diaria deficienteEstocolmo ha sido el escenario de este estudio llevado a cabo por Andon Labs, una empresa emergente nacida en 2023 y que centra su labor en cuestiones relativas a investigación y seguridad de inteligencia artificial. En su trabajo, han dado a un agente de IA unas pautas generales para gestionar un negocio convencional y ver cuál es su desempeño y la viabilidad del proyecto.Tal como publica Associated Press la startup quiso poner a prueba la evolución de los agentes de IA dotando a "Mona" de un presupuesto inicial de 18.000 euros para gestionar una cafetería de manera que fuese rentable. El agente impulsado por Gemini se encargaría de todo lo relativo a la gestión y empleados humanos serían los responsables del apartado logístico tras recibir las órdenes y pautas de trabajo a través de Slack.El experimento comenzó bien para "Mona", que fue capaz de tramitar los permisos necesarios para poner en funcionamiento la cafetería así como la contratación de personal. También se encargó de gestionar los servicios necesarios para comenzar a operar como luz e internet e incluso obtuvo un permiso para colocar mesas al aire libre.El agente de IA de Google salió airoso de la parte burocrática de la puesta en marcha del negocio. Sin embargo, el día a día se convirtió en su Talón de Aquiles. El presupuesto de 18.000 euros quedó reducido a la mínima expresión tras hacerse "Mona" con 3.000 guantes de goma, 6.000 servilletas y cuatro botiquines de primeros auxilios. Todas ellas compras innecesarias por el volumen y el número de empleados de la cafetería. Desde mediados de abril, el negocio ha generado una cifra inferior a los 5.000 euros de ingresos, con menos de 3.000 euros de remanente del presupuesto inicial.Pese a que el experimento a nivel viabilidad económica no lleva buen camino, Hanna Petterson, de Andon Labs, señaló a AP que la idea de su estudio iba más allá de evaluar el desempeño de una IA al frente de un negocio con autonomía y capacidad de decisión: “La IA desempeñará un papel fundamental en la sociedad del futuro, por lo que queremos realizar este experimento para ver qué cuestiones éticas surgen cuando tenemos una IA que emplea a otras personas y gestiona un negocio”, destacó.La evolución de los modelos de inteligencia artificial y la eclosión de los agentes de IA con capacidad autónoma supone toda una revolución que, a la vista de experimentos como el ejecutado por Andon Labs, todavía requiere de tiempo y de perfeccionar diversos aspectos como para equiparar su capacidad por completo con la de un gestor humano.