El González Hontoria explota el miércoles de Feria: mujeres, Juanma y muchas ganas de fiesta

Wait 5 sec.

Y casi sin darnos cuenta, la Feria explotó. A eso de las seis de la tarde de este pasado miércoles ya no quedaba ni rastro de aquella relativamente cómoda y respirable de comienzos de semana. El González Hontoria pasó a ser una marea humana avanzando a trompicones sobre el albero, coches de caballos y jinetes sorteando al personal y casetas funcionando a todo lo que dan los cuerpos de los que las trabajan, que a estas alturas ya empiezan a estar con el depósito a menos de la mitad de combustible.La culpa —o el mérito— la tuvo en parte el Día de las Mujeres, una de esas jornadas que cambian por completo la fisonomía del Real. Desde el mediodía comenzaron a aparecer grupos de amigas de todas las edades, vestidas o no de gitana, pero con ganas de pasarlo bien. Y claro, mientras ellas ocupaban casetas, calles y el templete municipal, los hombres, muchos de ellos parejas de las primeras, aprovechaban también para hacer exactamente lo mismo con sus propios grupos de amigos.Mujeres, buscando una caseta en un plano de la Feria.-MANU GARCÍAEl resultado, una feria absolutamente disparada de ambiente desde antes del tardeo, esa palabra tan de moda pero que ha sido siempre muy de la Feria, porque en Jerez ha habido siempre una división clara entre a los que le gusta la fiesta de día o de noche. Y ya de hecho a la hora del almuerzo, al que no tuviera reserva le costaba encontrar sitio libre en muchas casetas, mientras que caminar por según qué calles requería un ejercicio de paciencia.Las temperaturas, además, empezaron a ser más altas a las horas centrales. Nada dramático todavía, pero sí lo suficiente para que reaparecieran abanicos, gafas de sol XXL y los primeros intentos desesperados de colonizar cualquier sombra disponible en casetas o bajo árboles y palmeras.El milagro del paseo de caballos y Juanma en el RealPero si hubo un lugar donde realmente se percibió que la eria ya juega en otra liga, fue en el paseo de caballos. Carruajes prácticamente detenidos, caballistas avanzando al ritmo que permitía la multitud y turistas intentando grabarlo todo. Se lo decía un cochero a este cronista el pasado martes. “O acaba habiendo más control por parte de la Policía, o aquí un día pasa algo”. Y verdaderamente, sus palabras vuelven a mi mente viendo cómo algunos coches de caballos se adelantan entre sí, como si el Real fuera una autovía, y al presenciar a más de un distraído cruzando con el móvil sin echar cuenta a nada. Que nadie acabe debajo de una rueda en estos días es casi milagroso.El Real, a rebosar este miércoles de Feria-MANU GARCÍALas casetas, mientras tanto, vivían completamente entregadas a la fiesta. Sevillanas clásica, rumbas, bulerías y grupos enteros cantando estribillos que ya se han convertido en clásicos de Feria de un año a otro.Y en medio de este paisaje apareció también la inevitable procesión política de campaña. Juanma Moreno, de turné en Jerez, no deja la oportunidad de pisar la Feria. Prácticamente no puede avanzar diez pasos seguidos sin detenerse para una fotografía. Selfies con jóvenes y mayores, saludos rápidos, apretones de manos y decenas de personas intentando acercarse aunque fuera unos segundos al candidato a volver a presidir la Junta de Andalucía en plena recta final electoral.Juanma Moreno, candidato del PP a la Junta, tomándose una fotografía en pleno Real.-MANU GARCÍALa escena deja, además, imágenes que sólo se ven en campaña electoral, como la de la alcaldesa María José García-Pelayo ejerciendo improvisadamente de fotógrafa para unas jóvenes que querían retratarse junto a Moreno.Su paso por la feria tiene también un punto reivindicativo. Mercedes, una jerezana madre de un hijo con discapacidad, aprovecha para detenerlo y reclamar más apoyo institucional. “Estamos en ello”, responde el dirigente popular antes de seguir avanzando lentamente entre la multitud que continuaba reclamándole fotografías.Tomasito, actuando en una caseta, este pasado miércoles de Feria.-MANU GARCÍAConforme cae el sol, y con Juanma ya camino de Córdoba para otro acto electoral, la sensación de agobio aumenta varios niveles. Las casetas con flamenco en directo vuelven a estar repletas y aquellas donde hay grupos tocando, también. Las sevillanas, rumbas y bulerías se mezclan con palmas, bailes, risas, fotos y conversaciones imposibles.La Feria ha alcanzado ya sus días grandes. A estas alturas, los que tienen aún muchas ganas de fiesta, una cartera poderosa o no la han pisado aún –los menos– serán los que repitan en el Hontoria. Otros tantos ya van diciéndole adiós, porque, como dejó dicho Napoleón, una retirada a tiempo es siempre una victoria.