Carlos (27) tiene los pies en el presente y la mirada puesta en el futuro. Sabe muy bien lo que quiere en la vida, se considera un hombre muy tradicional y sabe apreciar la suerte que ha tenido en todos los ámbitos de su vida. «No me puedo quejar de nada», reconoció en la entrevista inicial en 'First Dates'. El ingeniero informático de Tres Cantos (Madrid) visitó el famoso 'dating show' en busca de una mujer que compartiera sus valores, «una persona dispuesta a que la familia sea el núcleo de su vida y a sacrificar otras cosas en pos de su familia». Él mismo cree que sería «super feliz» dedicándole diez horas al día a sus hijos y a la casa. De hecho, aseguró, «si tuviera recursos ilimitados los primeros 18 años de vida de mis hijos estaría super pegado a ellos». La crianza le entusiasma, además de parecerle «un reto maravilloso». Carlos le puso a los celestinos de 'First Dates' muy fácil la tarea de encontrarle una pareja con unas directrices así de precisas. Lidia Santos, la mano derecha de Carlos Sobera, le presentó a Alexia (20), una vigilante de seguridad también de Madrid que declaró darle mucha importancia al dinero. «No soy interesada, pero trabajo un montón. Y a la hora de estar con alguien me gustaría que tuviera un sueldo más o menos estable», puntualizó la soltera en la breve introducción que realizó en los totales antes de conocer a su cita. En la barra intercambiaron las primeras palabras. Suficiente para que se empezara a vislumbrar un mayor interés de Carlos por Alexia que viceversa. Aunque ella comentó que si bien no le había atraído físicamente, le pareció «un chico mono» y entraba dentro de los cánones que quería en su futura pareja, «familiar y ambicioso». Sin embargo, la diferencia de edad terminó siendo un escollo insalvable al conocerse un poco más. Al menos por parte de la soltera. Siete años, a priori, no parecían demasiados, pero en determinados momentos de la vida «uno ya está jugando en el césped, y el otro calentando en la banda para salir», en palabras del propio Sobera. Efectivamente, que su cita ya estuviera en otro punto vital, a Alexia la acabó echando para atrás. «Él hace vida de alguien de 40 años y yo tengo 20», apuntó la madrileña, consciente de que Carlos querría formar una familia mucho antes de sentirse ella misma preparada. «No me veo procreando con él», sentenció. En los instantes previos a tomar la decisión final, la pareja terminaba la velada en el reservado del restaurante. En medio de la atmósfera romántica e íntima creada por el equipo, el informático le dedicaba 'Can't Help Falling in Love' con más pasión que entonación y ajeno a la vergüenza que estaba pasando su cita, como ella misma reconoció frente a las cámaras. «Ha sido un momento 'tierra trágame'. No hay por dónde cogerlo», confesó. El desenlace de la cita confirmó que entre ellos había interés en seguir conociéndose, pero no era mutuo.