Veinte años como socio y 187 millones de aval: los requisitos para quien quiera plantar cara a Florentino Pérez

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Desde que en 200 le ganase las elecciones a Lorenzo Sanz y Arturo Baldasano, Florentino Pérez no ha vuelto a encontrar un rival que le dispute la presidencia del Real Madrid en las distintas convocatorias desde que regresó en 2009. No lo tiene fácil quien quiera plantar cara al empresario madrileño. Los requisitos para que un socio pueda presentarse están marcados en los estatutos del club (artículo 36 y siguientes). Exigen, para empezar, veinte años de antigüedad como socio. Después, presentar un aval bancario por valor del 15% del presupuesto de gastos del club, que el año pasado alcanzó los 1.280 millones de euros. Es decir, quien quiera presentarse tendrá que llevar bajo el brazo, junto con los miembros de su candidatura -un número no inferior a nueve personas-, un aval de 187 millones. Hay diez días de margen para encontrar el dinero desde que se convoquen las elecciones. Ese es el principal obstáculo que se encontraron aquellos que en el pasado mostraron su intención de presentarse. Fue el caso de Eugenio Martínez Bravo, que se lo planteó antes de 2009. Entonces necesitaba un aval de 57 millones, poco más de un cuarto del actual. Al margen de ese, pocos nombres más con capacidad real han surgido en todos estos años. Uno de ellos es el de Enrique Riquelme , empresario del sector energético al que Florentino se refirió, de aquella manera, en su comparecencia. «Ese señor que habla con las eléctricas y que tiene acento mexicano, que se presente. Que dicen que somos muy malos, que somos una dictadura. Que se presente este señor del que hablamos y todos los que quieran», desafió en varios ocasiones el dirigente blanco. Riquelme es el fundador del grupo Cox, nombre que alude a su localidad de nacimiento, en la provincia de Alicante. Su empresa se centra en el suministro de energías renovables, ha desarrollado gran parte de su trayectoria en Sudamérica. Su vinculación con el Madrid viene de su padre, que fue miembro de la junta directiva de Ramón Calderón. Cumple con el requisito de antigüedad, y tampoco debería tener problemas con el asunto del aval. Otra cosa es que decida dar el paso. En 2021, hace dos convocatorias, estuvo cerca de hacerlo. El adelanto de Florentino al mes de febrero le pilló con el pie cambiado. «Si las elecciones hubiesen sido en junio habría sido candidato 100%», llegó a decir en una entrevista en la Cope. En aquel momento habló también del Real Madrid que imaginaba: separar la dirección deportiva de la general, una cantera líder a nivel mundial, una junta directiva totalmente profesional, mayor servicio a los socios... «Queremos multiplicar por tres el presupuesto y queremos despedir como se merecen a nuestras estrellas», explicó. Otra opción, seguramente con un buen apoyo social, sería el de la figura de algún deportista con buena imagen entre el madridismo. Entre los exjugadores, en su día, sonó Manolo Sanchís como líder de una posible candidatura opositora. Entre los campeones de otros deportes que también son socios del equipo blanco, y además de honor, destacan los nombres de Carlos Sainz y Rafael Nadal. Sainz ya fue en la candidatura de Juan Miguel Villar Mir en las elecciones de 2006, tras la dimisión de Florentino. Habría sido el vicepresidente, pero fue Ramón Calderón quien acabó triunfando en aquellas elecciones. La experiencia no le dejó muy satisfecho, y nunca más ha vuelto a acercarse a ese campo. Nadal también ha declarado en alguna ocasión que presidir el Real Madrid sería una ilusión, aunque no parece que sea en un combate ante Florentino. «Me lo preguntan habitualmente y respondo lo mismo: ahora no le conviene al club, porque tienen al mejor. No sé lo que me deparará el futuro. Sería un reto bonito, motivacional y excitante para mí», dijo en noviembre del año pasado en una entrevista en Movistar +. «Después tendría que ver cómo tiene que ser mi vida para llegar a eso. Qué tendría que sacrificar. Soy socio de honor desde hace bastantes años. Repito, me gustaría. ¿Eso significa que algún día me plantearía ser presidente o no? Lo veo lejano y difícil, pero nunca se sabe».