La épica y Monchi, últimas bala del Espanyol para una salvación agónica

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Está de moda andar pendiente de un superordenador de IA que va actualizando jornada a jornada las posibilidades que cada equipo tiene de descender. Hace unos meses, tras una primera vuelta de escándalo, las del Espanyol eran cercanas a cero. Hoy, pese a llevar dieciocho partidos sin saborear una victoria -récord histórico de la Liga- y las sensaciones pésimas de los últimos encuentros, le otorga entre un 15% y un 20%. Sin embargo, nadie hoy en las gradas de Cornellá diría que el Espanyol tiene tantas posibilidades de seguir en Primera División. Hay psicosis. La IA se equivoca, o muestra un dato muy engañoso, porque, como constantemente advierten los expertos, no sabe leer las emociones, no puede encasillar datos en contextos humanos. El Espanyol no ha sabido ganar a nadie en esta segunda vuelta, en la que ha demostrado un nivel defensivo irreconocible, y ahora necesita sacar unos cuatro puntos (lleva cinco desde enero) ante Athletic Club, Osasuna y Real Sociedad para evitar el descenso. Los ánimos están por los suelos. Estos futbolistas no se sienten tal. En invierno el Levante estaba a veintitantos puntos y hoy cuenta con los mismos, 39. Pero un club como el Espanyol, que ha consumado dos de sus seis descensos en los últimos cinco años, sabe que no puede permitirse volver al horror de Segunda. Y, por suerte, es experto en forjar gestas. Para evitar la caída, el Espanyol está tomando decisiones excepcionales. La más importante, el anuncio de Monchi, leyenda de los despachos, como nuevo director general deportivo. Desde que el director deportivo natural, Fran Garagarza, sufriera un infarto cardíaco, el liderazgo en este área tan fundamental del club quedó difuso, pero ahora, a falta de semana y media para el fin del campeonate, el club barcelonés le ha dado las llaves a un hombre que, además de un exitoso profesional, siempre ha sido un líder visible. Monchi ha demostrado no ser el prototípico director deportivo de perfil bajo, sino una figura emocional, una cabeza visible del club al nivel del entrenador, el presidente o cualquier jugador. Por tanto, este anuncio oficial tan cercano al fin de la temporada ampara a la necesidad del club de levantar los ánimos de su gente, que estos días depositará su fe en el gaditano y confiará en que la influencia que pueda generar el 'efecto Monchi' de aquí al último día, contra la Real Sociedad, sea clave para la salvación. Nadie olvida el desastre del presente, pero al menos hay algo en lo que creer. Monchi ya trabaja y decide en el Espanyol. El club ha creado un cargo superior a la dirección deportiva para él: una dirección general deportiva. Monchi queda entonces por encima de Fran Garagarza, que quedó obviamente relegado durante su baja, y solo responderá ante el CEO, Mao Ye, con apenas influencia ya en el seno ejecutivo, y el presidente, Alan Pace. Una vez Garagarza reciba el alta médica, que nadie sabe cuánto puede tardar en llegar, será el exsevillista quien deba tomar una decisión, explican fuentes del club blanquiazul, aunque todo apunta a que este es el inicio de un nuevo proyecto. Ahora bien, ¿seguirá liderando Monchi el área deportiva en caso de descenso? Las mismas fuentes no revelan si su llegada esta supeditada a la permanencia y se limitan a indicar que la decisión quedará en su mano si no se cumple el objetivo. La otra vertiente de la estrategia del Espanyol para esa salvación heroica pasa por el pilar más fundamental: la afición, tocada anímicamente tras la interminable racha. Ninguno de los últimos tres rivales tienen grandes objetivos por decidir, por lo que recibir el respaldo de una masa de partidarios blanquiazules es un elemento clave. La confianza de la gente puede estar en el subsuelo, pero el club quiere asegurarse de que, pese al miedo a que sea tarde, pone todo de su parte para evitar el descenso. Para ello, han reducido el precio de las entradas (a partir de diez euros) y hecho gratuito el coste de la cesión de abonos para el partido ante el Athletic Club. Además, el club pagará los autobuses a Pamplona la jornada siguiente. Esfuerzos solo hechos en el Espanyol en momentos de especialísima sensibilidad, pero este equipo puede estar salvado o descendido antes del lunes.