En Itapetininga (Sao Paulo, Brasil), una cámara captó a una pasajera de Uber arrojándose a la calle desde el taxi en marcha. Tras caer violentamente al asfalto y rodar, se levantó y se alejó caminando. La conductora relató que el servicio lo había solicitado y pagado una amiga de la pasajera, pero quedaban pendientes 10,40 reales (unos dos dólares). Cuando le pidió saldar la cuenta, confesó no tener dinero y saltó. Sin embargo, la chofer volvió a buscarla y logró que, horas más tarde, pagara.