La nueva Steam Machine… ¿está destinada al fracaso?

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Hace unos días se anunció por fin el lanzamiento de la nueva Steam Machine y, aunque el dispositivo es bastante atractivo por diseño y prestaciones, hay algo que no gustó a nadie: el precio. Es comprensible, porque gastarse más de mil euros en una consola, que a fin de cuentas es lo que es, parece una locura incluso para los tiempo que corren. Pero no es solo cosa de Valve.PlayStation 5, el ítem de comparación directa con la nueva Steam Machine por lo parejo de las especificaciones, cuesta 649,99 euros, 899,99 euros en su versión Pro… y se adelanta desde hace tiempo una nueva subida del precio de ambos modelos, coincidiendo posiblemente con el lanzamiento de GTA VI para que ayude a hacer pasar el trago a los menos convencidos por el atraco.A todo esto, ya se comenta cómo la consola de Sony ofrecería un mejor rendimiento en títulos concretos, pero también más potencia en general con PS5 Pro —que incluye mando y almacenamiento de 2 TB—, aunque el dato es matizable por dos motivos: PS5 es un dispositivo con seis años en el mercado y es un hecho que, por norma general, la optimización en consolas siempre ha sido superior al PC por otros tantos motivos de sobra conocidos.Por otro lado, la APU de la Steam Machine es un componente personalizado, diseñado ex profeso para el aparato, cuya optimización está por verse. Pero si resulta como lo visto con la Steam Deck, hay esperanzas. ¿Por qué? Por el «efecto consola» al que acabo de hacer alusión: no es lo mismo afinar la experiencia para una miríada de componentes, que enfocarse en una única configuración, respaldada además por un referente de la industria.No obstante, en la optimización está la clave…, o lo estará, si la iniciativa llega a tener recorrido. De momento, Valve ha justificado el precio de la Steam Machine por la situación actual del mercado de componentes y ha movido otra ficha importante con SteamOS 3.8, poniéndolo a disposición de cualquiera que quiera montarse una Steam Machine casera. Es la primera versión de SteamOS 3.x que Valve plantea abiertamente como base para hacer algo así desde el salto a Arch Linux.Dicho lo cual, no se asegura una experiencia óptima, ni siquiera para aquellos que tengan un hardware lo más similar al de Valve, léase AMD. En todo caso, este es un aspecto que se irá puliendo con el tiempo y no solo en relación a AMD, sino también para con Intel y NVIDIA. Aunque a este respecto cabe señalar que para montarse una Steam Machine casera, hay alternativas mucho más interesantes que SteamOS: mi preferida, ya lo sabéis, es Bazzite.Pero volvamos con la Steam Machine y su precio, porque no han faltado comparaciones… ¿un tanto peregrinas? No tan rápido. La más repetida, de la que nuestros compañeros de MC se hacían eco hace unos días, lo resume de manera fáctica: Steam Machine rinde peor que PS5 y cuesta el doble. Y esta es una verdad muy dolorosa para Valve, por más matices que quepan para explicar el contexto.En último término, e incluso aunque la compañía sostenga que «ve Steam Machine como una extensión del juego en PC, no como una consola tradicional», es lo que es: un dispositivo para conectar a la tele y jugar. ¿Que puedes hacer más cosas? Sin duda. Por poder, puedes instalarle Linux a la PS5, pero eso no cambia el target del producto, por no mencionar lo que supone adentrarse en territorio Apache.La Steam Machine es más abierta por naturaleza, tiene un entorno de escritorio completo en su base… Pero el propósito no es que se use como un PC. Es por ello que la comparativa con PS5 sí tiene sentido. Porque si lo único que quieres es jugar con ciertas garantías, mejor gastarse la mitad que el doble. Además, Sony suele cuidar su ecosistema bastante, como se puede comprobar viendo la salud de la que aún goza PS4.Para que se entienda mejor esto último: PS5 salió en 2020, pero PS4 lo hizo en 2013 y todavía sigue recibiendo juegos. Los que no llegan es debido a las limitaciones técnicas de la máquina. Entonces, si PS5 tiene más años, pero aun así rinde de manera similar a la Steam Machine ¿que dice esto de las expectativas del producto de Valve, cuando lo que quiere hacer el usuario al que va dirigido es, simplemente, jugar?Quien se compre en 2026 una Steam Machine por mil euros… ¿Hasta cuánto podrá estirar el chicle? O mejor dicho ¿hasta cuándo podrá hacerlo con una mínima garantía de solvencia? Por el hardware que monta, la consola de Valve no es mal equipo a día de hoy, pero dista mucho de poder compararse con un PC gaming de su mismo presupuesto. Y ni entramos en que para jugar a 4K a 60 FPS tirará de FSR, una tecnología a la que aún le queda por madurar bastante.La buena o mala marcha que tenga el dispositivo a nivel técnico dependerá en parte de la optimización que reciba su hardware, pero los milagros son complicados en este terreno y la primera prueba a la que tiene que someterse es comercial. Aun así, no podemos fiarnos de lo que suceda en su estreno, porque ya conocemos esta historia: una primera oleada de entusiastas y especuladores acabará rápido con la hornada de de lanzamiento.Veo también a mucho «manitas» enseñando cómo montarse una Steam Machine casera a menor coste, o al mismo o un poco más, a cambio de obtener un equipo mucho más potente. Sin embargo, la comparación tiene truco, porque no hablamos de un PC al uso: el factor forma de la Steam Machine es determinante y, cuando el objetivo es ese, cambia mucho la cosa, ya no es tan sencillo que el invento salga más económico, sobre todo si dejamos fuera el factor optimización de la APU.De hecho, según la aspiración y en qué resulte todo, la Steam Machine se antoja más comedida de lo que el susto inicial podría dar a entender. Nuestros compañeros de MC publicaron recientemente un par de sus guías de montajes de PC gaming y… bueno, la situación tampoco es que sea idílica para un yo me lo guiso, yo me lo como: ¿Te quedas con un PC perfecto para gaming en 1080p por 858 euros, o con un PC perfecto para gaming en 4K por 2.100 euros? Yo no lo tengo claro.Lo repito, por si acaso: la nueva Steam Machine es muy cara. Sin paliativos. Tan cara, que si la única pretensión es jugar, sale más a cuenta comprarse una PS5, que además tiene sus exclusivos… Aunque el PC también tiene los suyos, pese a que sean menos llamativos, así como otras ventajas: un catálogo muchísimo mayor repleto de clásicos de todas las épocas; juegos más baratos y mejoras ofertas, si bien es cierto que las plataformas tradicionales han aprendido esta lección; juego en línea sin suscripción en la mayoría de los casos…Y la potencia y versatilidad que ofrece un PC. Claro que, visto así, apuntar directamente a un PC clásico es mejor apuesta todavía. Pero ahí está precisamente el quid de la cuestión: la Steam Machine no necesita ser la mejor consola ni el mejor PC para tener sentido, sino justificar en la práctica por qué cuesta lo que cuesta. Y eso, hoy por hoy, le queda lejos.Si el objetivo es jugar sin complicarse, PS5… o Nintendo Switch, o Xbox… siguen siendo una opción más lógica para la mayoría. Si el objetivo es tener un PC gaming de verdad, un sobremesa convencional ofrece más de todo a un menor coste. La Steam Machine se queda en medio: demasiado cara para competir como consola y demasiado cerrada en hardware para seducir al usuario clásico de PC.¿Significa eso que está destinada al fracaso? Comercialmente, podría ser. O, al menos, podría quedarse en un producto de nicho, comprado por entusiastas de Steam y gente de bolsillos holgados que valore mucho el formato, la integración y la comodidad. La Steam Deck sirve como ejemplo: no ha sido ni mucho menos un éxito en ventas, o no al nivel que requeriría una de las majors para considerarlo así. Pero tampoco ha sido ningún fracaso. Es por eso que medir su éxito solo por las unidades vendidas quizá sería quedarse corto.El movimiento de Valve no es vender una caja negra para poner debajo de la tele: es llevar SteamOS más allá de Steam Deck, normalizar Linux como plataforma de juego —aunque todo gire en torno a Proton, pero esa es otra historia— y demostrar que el PC también puede competir en el salón sin parecer un PC. Si la Steam Machine ayuda a impulsar un cambio en esa dirección, aunque no arrase en ventas, no habrá sido un fracaso completo.Ahora bien, como producto para el gran público, y viendo la cobertura que ha recibido estos días incluso en medios donde la primera generación de Steam Machine apenas pasó de puntillas, podría parecer que ese era el objetivo. Si es así, el diagnóstico es bastante menos amable: Valve ha hecho una máquina interesante, atractiva, pero la ha lanzado en el peor momento posible. Y cuando un producto tiene que explicarse tanto, mala señal.O quizá no. Hablamos de Valve, de SteamOS y de Linux. Lo raro, en realidad, sería que la historia fuese sencilla. La Steam Machine no juega solo la partida del hardware: también juega la de SteamOS, Proton y el futuro del PC en el salón. Ahí es donde habrá que medirla. Y si esa apuesta termina consolidando un poco más a Linux como plataforma de juego, bienvenida sea.La entrada La nueva Steam Machine… ¿está destinada al fracaso? es original de MuyLinux