La emergencia por el terremoto movilizó a organismos del Estado, voluntarios y brigadas internacionales. Imagen generada en Gemini.Antes del 24 de junio, la discusión económica sobre Venezuela giraba en torno a cuánto crecería el país este año y qué tan rápido se consolidaría la reapertura financiera. El doble sismo de magnitud 7,2 y 7,5 en la escala de Richter que sacudió al país, cambió por completo esa agenda.Según el balance oficial presentado este miércoles por Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, el saldo asciende a 2.295 fallecidos, 11.267 heridos y 12.841 personas damnificadas, con 25 campamentos transitorios activos en el centro y occidente del país y un despliegue que combina 26.000 militares, bomberos y policías, cerca de 17.832 voluntarios y 4.099 brigadistas internacionales.Ningún registro oficial ha consolidado la cifra de desaparecidos, pero la plataforma ciudadana “Desaparecidos Terremoto Venezuela” contabiliza 55.646 personas reportadas por sus familiares, de las cuales casi 40.000 siguen desaparecidas y más de 15.000 ya han sido localizadas. El subsecretario de Asuntos Humanitarios de la ONU, Tom Fletcher, situó la cifra por encima de las 50.000.El impacto sobre la economía también empieza a tener sus primeras cifras: El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo estimó, en una evaluación preliminar de las primeras 72 horas, daños físicos directos por US$6.700 millones, equivalentes a alrededor de 6 % del PIB venezolano.Terremoto en Venezuela 2026. Foto: Prensa Presidencial de Venezuela.Para Asdrúbal Oliveros, economista y consultor empresarial, exdirector de Ecoanalítica, el sismo obliga a rehacer desde cero cualquier proyección. «Cualquier previsión que nosotros hayamos construido para la economía venezolana quedó totalmente desmontada o sin sentido de cara a lo que ocurrió hace una semana», dijo en entrevista con Mundo UR.El economista precisó que el evento altera sobre todo el corto plazo y golpea directamente las variables clave del desempeño económico como PIB, inflación, consumo y tipo de cambio, con destrucción de activos que repercute de forma significativa en la dinámica económica y obliga a estimar cuánto costará reponerlos.Su cálculo preliminar de esas pérdidas se ubica entre US$7.500 millones y US$9.000 millones.Además de la emergencia humanitaria, que es la prioridad número uno, el desafío de fondo para la economía es la capacidad del Estado de coordinar una respuesta de esta escala.El Banco Mundial y el FMI coinciden en algo comprobado en desastres previos: lo que marca la diferencia entre una recuperación rápida y una crisis prolongada no es la fuerza del terremoto, sino qué tan sólidas son las instituciones del país que debe responder. Y ahí Venezuela parte con desventaja; los años de crisis erosionaron su capacidad fiscal, técnica y operativa, una debilidad que condiciona la velocidad de su reconstrucción.Sismo en Venezuela este miércoles 24 de junio. Imagen: Servicio Geológico Colombiano. El alcance del sector privadoEl sector privado reaccionó desde las primeras horas de la emergencia. Fedecámaras activó sus cámaras regionales como centros de acopio y estableció contacto directo con el Ejecutivo para coordinar la respuesta; Delcy Rodríguez confirmó que solicitó al gremio empresarial apoyo con maquinaria pesada para acelerar la remoción de escombros.Felipe Capozzolo, presidente de Fedecámaras, reconoció que se trata de «una situación límite que, lamentablemente, nos sobrepasa como país», y planteó que el aporte del sector privado dependerá de qué tanto espacio le dé el Estado para actuar.El dirigente gremial respaldó además que Venezuela acceda a recursos del FMI y reciba ayuda internacional sin condicionarla a cálculos políticos, una postura que coincide con la de Oliveros: la cooperación no debería convertirse en terreno de disputa.Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI confirmó el reestablecimiento de relaciones. Fotos: FMI y husayno de Getty Images vía CanvaPara las empresas con operaciones en las zonas afectadas, particularmente en el eje La Guaira-Caracas-Carabobo, donde se concentra buena parte del daño, esta coordinación público-privada es la primera señal de qué tan rápido puede normalizarse la operación comercial.Capozzolo precisó que el abastecimiento de bienes y servicios en el resto del país permanece garantizado, ya que las zonas de producción están distantes de las áreas más golpeadas.La ventana de cooperación internacional que se abrió tras el restablecimiento de relaciones con organismos multilaterales juega ahora un papel distinto. La Corporación Andina de Fomento anunció un fondo multidonante de hasta US$200 millones para apoyar la recuperación, y Estados Unidos canalizó más de US$300 millones en asistencia a través de agencias como UNICEF y el Programa Mundial de Alimentos.Esa cooperación dejó de ser un complemento para convertirse en una condición necesaria de la reconstrucción: sin financiamiento, asistencia técnica y coordinación externa, la capacidad instalada del país no alcanza para una tarea de esta magnitud.El terremoto también reordena, al menos temporalmente, las prioridades sectoriales que veníamos siguiendo de cerca. La reforma eléctrica, con el plan de mantenimiento de la CVC y el proyecto piloto de participación privada con CAF, y la agenda de infraestructura digital quedan ahora atravesadas por una necesidad más urgente de reconstrucción física en las zonas más golpeadas, lo que puede acelerar o, según la capacidad de ejecución del Estado, tensionar aún más esos planes ya en marcha.Venezuela. Imagen: Canva.Destacado: Estos son los puntos oficiales para donar y ayudar a los afectados por el terremoto en Venezuela.Los grandes desastres funcionan como bifurcación: hay países que los usan para modernizar su infraestructura y salir fortalecidos, y otros que quedan atrapados durante años en la precariedad, y lo que separa un desenlace del otro es la respuesta.En el caso venezolano, esa respuesta llega en un momento particular. La reforma eléctrica pendiente, el acercamiento con el FMI y la apertura a capital privado ya estaban sobre la mesa antes del 24 de junio; el terremoto vuelve urgente lo que hasta ahora avanzaba a paso gradual.La ecuación cambió: la reconstrucción no es un paréntesis que posterga la oportunidad, sino el proceso que va a definir, en los próximos meses, bajo qué reglas y con qué socios se reconstruye el mercado venezolano.